Morrowind GOTY: la isla que parte por la mitad a sus propios seguidores
Esta página presenta el juego base de un mod publicado aquí.
Ver en la tienda ↗Lo que vale en la tienda lo dice la tienda: el botón lleva a la página oficial del juego.
La disponibilidad puede variar según la región.
La edición completa apila dos expansiones sobre una isla que ya nació áspera con quien llega — y ni los seguidores más veteranos se ponen de acuerdo en si eso es un vicio o un defecto.
Una isla que no le suelta la mano a nadie
Uno de los relatos más leídos entre quienes lo han jugado asegura que ningún juego de Elder Scrolls está tan dividido como este: quien pisa esta isla cae de un lado o del otro, y el término medio es raro. La premisa explica parte de eso. El personaje desembarca solo, recibe una única pista para empezar — dar con alguien en una ciudad cercana — y descubre, ya en los primeros minutos, que seguirla es opcional: puede ignorar esa pista y construir su propia historia mientras una plaga sobrenatural va carcomiendo el territorio a su alrededor.
La edición GOTY, publicada el 26 de agosto de 2015, apila sobre esa base las dos expansiones completas. Tribunal lleva al personaje hasta la capital del territorio, Mournhold, para encontrarse con dos de los dioses-reyes locales, Almalexia y Sotha Sil, y bajar por las mazmorras de la Ciudad de la Relojería enfrentándose a goblins, señores liche y los enigmáticos Fabricantes. Bloodmoon traslada esa misma historia a la isla helada de Solstheim, donde los troles de hielo y los lobos comparten terreno con una colonia minera que se puede proteger — o abandonar del todo para convertirse en hombre lobo y cazar desde el lado equivocado de la valla. Juntas, las dos expansiones prometen hasta 80 horas de contenido nuevo, con armadura nórdica y espadas de hielo entre los objetos que llegan de equipaje.
Quien ya tenía el Morrowind original no vuelve a empezar de cero: el personaje y la partida guardada pasan a esta edición, y la reputación y el inventario forjados en la primera isla desembarcan también en la segunda. Detrás de todo está Bethesda Softworks, que firma el mundo y también se encarga de la distribución a través de Bethesda Softworks LLC.

Mods de este juego en Clairo
Cada uno de ellos requiere este juego, según la propia tienda.
Quien lo ama cambia de vida por él
El elogio que se repite no va sobre los gráficos ni sobre la lista de tareas: va sobre en qué te deja convertirte esta isla. Un jugador que escribió el 29 de agosto de 2015 cuenta que vio el juego por primera vez todavía lleno de fallos, en el ordenador de un amigo; años después aprendió a modelar escenarios en 3D solo para recrear aquel mundo, y más de diez años más tarde eso se volvió su profesión, no un pasatiempo. Otro seguidor, en ese mismo lanzamiento de la edición GOTY, llama al resultado un trabajo lleno de fallos que la propia Bethesda parece haber olvidado cómo repetir: el tópico del elegido está ahí, pero la historia nunca cierra si el personaje es de verdad la reencarnación del general Nerevar o solo un instrumento político, porque cada facción cuenta la batalla de la Montaña Roja de una manera distinta.
Un seguidor que ya ha comprado la edición GOTY dos veces recomienda instalar primero los complementos hechos por la comunidad — cita de memoria los llamados Ornithopter Overhaul y Tamriel Rebuilt — y defiende hasta la puntería imprecisa de los primeros combates: falla el golpe con una espada que acabas de coger, dice, y la culpa no es del juego, es tuya. La libertad para construir el personaje recibe la misma clase de elogio — puedes ser bueno en el combate, el sigilo y la magia a la vez, y crear tus propios hechizos —, aunque el mismo seguidor admite que, cerca del final, ese personaje se vuelve demasiado poderoso para que ningún enemigo asuste.
Entre quienes dan la nota máxima también hay recado para la tienda: los hablantes de ruso reclaman, en un tono nada amable, una versión traducida a su propio idioma, y una reseña de 2019 le atribuye a esa misma lengua un recuerdo afectivo más antiguo — el de haber visto el juego funcionar en casa de un amigo antes incluso de tener un ordenador capaz de moverlo. El apego aguanta incluso sin una sola línea del juego escrita en el idioma de estos jugadores.
La queja es por el cuadro de texto, no por la isla
La voz que desentona aparece el 29 de marzo de 2019, con un 1 de nota, y no habla de un combate torpe ni de una historia floja: habla del idioma. Compras dos juegos en la misma tienda — uno llega del todo traducido, el otro no se acerca ni de lejos a tu idioma —, y de ese contraste nace la queja: la persona menciona otro título de esa misma tienda, Etherlords II, ya disponible en polaco, y le extraña que esta edición de Morrowind se quedara fuera de esa lista. Aun quejándose, en ningún momento esa reseña cuestiona lo que la isla tiene dentro — solo lo que está escrito en la caja.
De qué lado de esta isla caes
La división con la que abre este reportaje se vuelve menos abstracta cuando uno se fija en quién se instala bien en esta isla y quién se marcha dando un portazo. Sirve para quien disfruta decidiendo por su cuenta si su personaje es el elegido de una profecía o solo un títere político, sin que el juego cierre esa respuesta por él. Sirve para quien falla el golpe con una espada que acaba de coger y lo lee como coherencia, no como un fallo del sistema. No sirve para quien quiere sentir al personaje creciendo hasta el final: según los relatos de quienes terminaron las dos expansiones, ese punto de fuerza máxima llega mucho antes del desenlace, justo cuando la historia más exige tensión. Y no sirve para quien depende de jugar en su propio idioma: hablantes de ruso y de polaco dejaron constancia, en reseñas distintas, de peticiones de traducción que los relatos no muestran que se hayan atendido. La isla decide muchas cosas sola; lo único que nunca decide es si mereces estar en ella.