EQI: el mundo gira a tu alrededor y una parte de quienes lo jugaron acabó mareada
Entre elogios a la banda sonora electrónica y quejas de prueba y error, el propio estudio ya metió mano en el nivel más odiado del juego.
Juegos sin plazo: siguen hasta que la tienda los retire. Página 4 de 5.
Entre elogios a la banda sonora electrónica y quejas de prueba y error, el propio estudio ya metió mano en el nivel más odiado del juego.
Las reseñas parten en dos bandos: quien se quedó con un solo final y quien volvió a por el resto. Lo que aparece en la segunda vuelta no le gusta a cualquiera.
Quienes sí escribieron frases las gastaron en acusar al juego de copiar Geometry Dash y de congelarse sin ningún aviso.
Doce niveles de carrera por las paredes, gancho y disparos a cámara lenta cierran un proyecto que su propio creador dice que no va a seguir actualizando.
Quien lo elogia y quien lo desarma coinciden en lo mismo: falta contenido. La diferencia está en lo que cada lado hace con esa falta.
Son unos pocos minutos junto a las chicas del campamento Sovyonok en el cambio de año: de sobra para quien ya quería a este elenco, y casi nada para quien llega sin ese recuerdo.
Quien amaba el pasatiempo de The Witcher 3 se topa aquí con un duelo más frío y más calculador, y los reproches más duros llegan de quienes adoraron el original.
Entre cartas de poder y un tiempo de recuperación que te deja plantado justo cuando llega la avalancha de herejes, el estudio prometió escuchar a los jugadores, y la queja no ha cambiado de canal.
Llegar a la primera torre exige una cuenta aparte, con e-mail y teléfono incluidos, y justo ahí se detiene una parte de las críticas.
Lo firmaron solo dos personas y nunca se tradujo; aun así, el juego se ganó el elogio de quienes se quedaron.
Obra en solitario de un único desarrollador, el juego trata bien a quien solo quiere reconocer los chistes del canal y trata mal a quien pretende desbloquearlo todo.
Aventura corta y dibujada a mano cuyos enigmas solo ceden al instinto: de ahí que separe a quien entra en su atmósfera de quien únicamente busca una pista.
Corto, lleno de fallos y sin un final cerrado; aun así, quien llega al término suele volver para recomendarlo.
El juego ya tiene publicadas sus capturas y sus requisitos mínimos, pero ninguna fecha de lanzamiento fijada.
Unos lo acaban conmovidos; otros se quedan atrapados en una sala sin salida en la primera hora. La misma caminata de pocos minutos es la que separa a quienes lo han jugado.
La misma huida que hace llorar en el final y empuja a repetir la partida carga también, en varios idiomas, con la acusación de forzar el mensaje — y la discrepancia real está en cuánto pesa eso frente al viaje.
Un juego de plataformas contemplativo sobre el sacrificio y sobre el Bardo, el limbo tibetano entre dos vidas: esa misma calma que unos llaman alivio y otros, un juego que termina cuando debería estar empezando.
Sin enemigos, sin disparos, sin decorado: solo un bloque que salta, que cae, y una dificultad bautizada Nightmare para quien crea que eso es fácil.
Lo que sostiene la atmósfera del juego es lo mismo que frena al personaje en mitad del salto, y ahí se parte la experiencia.
Entre gremios, dragones y un mercado abierto a cualquiera, el obstáculo más duro no está en la mazmorra: está en confiar en el juego que promete todo eso.
El estudio ha reabierto Sunfall Kingdom para quienes jugaban hace años, pero la arena que sostiene el juego cobra en paciencia lo que el recuerdo no había anticipado.
Quienes llegan al final elogian la carrera por el dinero virtual, pero lanzan una advertencia: el tramo decisivo cambia la calculadora por reflejos de plataformas, sin un solo punto de guardado.
Entre quienes celebran su dulzura y quienes lo llaman tiempo perdido, la pregunta de fondo es si un paseo tan breve todavía cuenta como juego.
Un RPG por turnos hecho por una sola persona, con laberintos sin salida señalada y un estudio que anuncia juegos nuevos mientras este sigue sin fecha de conclusión.
Castillos, panteones y comercio en el mundo real detrás de una descripción que sigue hablando en futuro, firmada por un estudio que todavía arregla una versión corrompida del juego.
Entre quienes terminan el juego casi sin notar el paso del tiempo y quienes pasaron ocho horas dentro de ese mismo templo, la duración de Nirvana es la primera sorpresa que se lleva el que entra.
El caos físico que arranca las risas también hunde el juego: el reproche más duro no viene de quien jugó poco.
Los primeros golpes solo piden el valor de entrar con un brazo; quien lleva muchas horas dentro avisa de que los siguientes pasan factura también a la cartera.
Steam clasifica este juego como contenido sexual explícito. Cubrimos la tarjeta entera — nombre, arte, nota y enlace — hasta que elijas verla.
Abrir el artículo
Lo describen como sencillo, pero exige coordinar las dos manos a quien quiera pasar de la primera hora.
Una demostración de unos treinta minutos dejó a quienes la jugaron divididos entre querer más y llamar propaganda al resultado.
Una estrategia en tiempo real sobre arrancar piezas a las máquinas destruidas y trepar paredes para tirar al enemigo por el barranco, y sobre una tienda que se empeña en catalogarla como juego de gafas de realidad virtual.
Un rompecabezas de 2004 que su propio creador decidió reabrir a quien quiera jugarlo, con una mecánica que los jugadores describen igual en turco y en alemán, y que parte de la crítica considera rígida.
La escuela maldita tiene salida para quien juega en solitario, pero la propia ficha de la tienda plantea el juego como una huida en grupo.
Tres mundos levantados dentro del motor de un juego para acabar convertidos en escenarios reales donde fotografiar a personas de carne y hueso, y unos requisitos que piden mucha más máquina de la que tan poca acción justifica.
Dieciséis clásicos de los años 70 y 80 se alinean en la pista de aceleración, pero progresar en la carrera depende de un depósito que se recarga solo o que se llena de golpe, con una moneda que se compra dentro del propio juego.
Hay más juegos gratis que artículos: el catálogo completo está en la página principal. Catálogo de gratis