vApe Escape: el mono que se niega a terminar como dispensador de vape
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
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Veinte minutos de cómic jugable que acaban en un cómic para imprimir, y el único testimonio del dosier confiesa que necesitó una guía para superar un juego que él mismo llama fácil.
El mono que no quiere acabar en dispensador de vape
En algún rincón del espacio, una nave de carga transporta dispensadores de vape para los hipsters ricos del universo, y cada uno de esos aparatos fue un día un mono vivo. Tú ocupas el cuerpo de uno de esos animales, con el tiempo justo para esquivar el destino que el resto de la especie ya ha aceptado. La ciencia ficción de aquí no va de héroes simios que ganen ninguna guerra: va de un bicho solo que intenta huir mientras sigue siendo animal y no una pieza de fontanería para humo con sabores.
El estudio llama al resultado cómic interactivo. La aventura transcurre en dos escenarios dentro de la nave y desemboca en uno de dos finales, según cómo juegues. Se termina en unos veinte minutos. Al final, el juego te deja imprimir tu propia partida en forma de cómic, para ponerla en la estantería y enseñarla a los amigos: un guiño de quien tiene muy claro que está haciendo poco y prefiere ser el primero en reírse de ello.
Misma receta de personaje, otro empleo humillante
Gamechuck no se estrenaba con vApe Escape: la casa ya tenía un cómic jugable en su catálogo, All You Can Eat, y pocos días después de lanzar este anunciaba el siguiente, The Lot, sobre un aparcacoches por cuenta propia que sueña con un contrato fijo y ve el plan por el suelo cuando se le presenta un cliente caradura. La receta de personaje se repite: alguien pequeño, en un empleo que lo humilla, intentando salir de ahí.
El 24 de septiembre de 2019, el propio estudio describió el juego como una sátira sobre la indiferencia de la sociedad ante los animales encerrados en cautividad, contada desde el punto de vista de un mono preso dentro de la nave. Cuando el juego salió, el aviso oficial lo decía claro: si se quedaba colgado en tu pantalla, la solución era tener paciencia y dejar que Steam se actualizara por su cuenta.
Fácil para quien siguió la guía
El único testimonio que guarda el dosier sobre vApe Escape es brasileño y lleva fecha del 1 de septiembre de 2019. Quien lo firma jugó una hora y llamó fácil al juego, y en el párrafo siguiente reconoció haber tropezado bastante: lo resolvió todo solo después de seguir una guía paso a paso.
Esa es la voz que el dosier conserva, con su hora jugada y su fecha, y ni siquiera estando sola desafina con el conjunto: entre quienes se han pronunciado en Steam, el pulgar hacia arriba es la respuesta habitual, incluso con ese tropiezo anotado por el camino. Puedes entrar pensando que basta con apuntar y hacer clic; lo que está registrado dice que conviene tener una guía a mano, por si acaso.
Para quien quiere un tentempié, no una comida
vApe Escape sirve a quien quiere un chiste de ciencia ficción resuelto de una sentada, sin remordimientos por abrir una guía en el primer atasco. Lo cierras en una tarde y sales con un cómic impreso para guardar, si te apetece. Es un tentempié, no una comida, y se presenta así desde el principio.
No sirve a quien disfruta resolviendo enigmas sin ayuda: el único relato que existe es el de alguien que necesitó un paso a paso para acabar algo vendido como fácil. Y no sirve a quien busca aguante: los dos escenarios y los dos finales caben en una tarde, y después de eso ya no hay nada más que descubrir ahí.
En ese universo, todo dispensador de vape fue un día un mono, y reírse de esa idea tan simple es el motivo real para abrir el juego.