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The Lords of Midnight: contra Doomdark, sin victoria asegurada

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Relanzado por su propio creador décadas después, el clásico de 1984 no le lleva de la mano a quien llega sin paciencia para aprender a la vieja usanza.

Un héroe solo, y un ejército entero detrás de él

Guiar a un único héroe por las tierras de Midnight no basta: en algún momento hay que levantar también ejércitos y frenar las hordas del rey brujo Doomdark, y el propio creador del juego avisó, ya en 1984, de que la victoria no estaba asegurada para nadie. Es ese doble mando — dirigir a una persona y dirigir a un ejército en el mismo turno — lo que sostiene The Lords of Midnight desde la primera versión, hecha por Mike Singleton para los ordenadores domésticos de la época y hoy reconstruida para Windows.

La versión actual llegó el 13 de agosto de 2013, actualizada por el propio Singleton junto a Chris Wild. Mantiene la estructura original — desplazamiento por turnos, libertad para entrar y salir de la partida cuando uno quiera — pero lo envuelve todo en un aspecto retro, a una resolución mayor que la de las pantallas de 1984. El paquete, publicado por Chilli Hugger Software, incluye además una novela corta que cuenta la historia por fuera del juego.

Del papel cuadriculado al emulador

En las reseñas de GOG, quien disfrutó del juego cuenta menos sobre él que sobre su propia infancia. Hay quien recuerda dibujar el mapa de Midnight a mano, en papel cuadriculado, porque no había otra forma de no perderse; hay quien tenía solo diez u once años cuando terminó el juego por primera vez jugando como el personaje Morkin, y todavía guarda la caja, las cintas de casete y la funda de teclado con el dibujo de los controles. No es la nostalgia de quien solo vio el nombre en una lista: es gente que aún recuerda, de memoria, las teclas de cada señor de Midnight.

El mismo día en que llegó esta versión, el 13 de agosto de 2013, una reseña ya celebraba que la nueva versión conservaba la sensación original y mejoraba la manera de jugar. Años después, en 2020, otra persona volvió al juego a través de los emuladores y lo situó entre los favoritos de toda una vida jugando, elogiando también la novela y las ilustraciones que venían con esta edición. Es la misma admiración contada dos veces, en fechas lejanas entre sí, y es también lo que separa a quien ya carga con ese recuerdo de quien vaya a abrir el juego ahora, por primera vez.

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Sin traducción, sin tutorial, rodeado por Doomdark

La queja que se repite es el idioma: un jugador alemán describe los controles como incomprensibles y pide un tutorial y una traducción que nunca llegaron; una reseña en español lo llama novela interactiva antes que videojuego — sin audio, solo en inglés — y lo recomienda únicamente a quien ya es fiel al género. El texto es extenso, y si el inglés no es tu punto fuerte, te atascas antes incluso de entender qué hacer.

Quien tolera el idioma aún tropieza con el equilibrio: una reseña describe enfrentarse a los ejércitos del rey brujo con una multitud descomunal contra una tropa que apenas llena un puñado de casillas en el mapa, saliendo de cada ronda con la sensación de estar aplastado; el mismo Doomdark que los fans tratan como un reto de su época se convierte, para esta persona, en un adversario imposible. Un relato de enero de 2019 registra además que el juego dejó de funcionar en un Mac tras una actualización del sistema, a la espera de un arreglo que, hasta ese momento, no había llegado. Ninguna de estas reseñas niega la hazaña de 1984 — todas coinciden en que existió; la queja es sobre lo mucho que duele revisitarla hoy sin pista alguna.

Para quien ya se sabe de memoria las teclas de cada señor

The Lords of Midnight no se rehízo para convencer a nadie en las primeras horas. Le sirve bien a quien acepta descifrar una interfaz antigua sin tutorial, lee inglés sin esfuerzo y admite perder algunas rondas hasta entender por qué dirigir a un ejército pesa tanto como guiar a un único héroe: es la misma gente que, décadas después, todavía recuerda de memoria las teclas de cada señor. Si no lees inglés con fluidez o ejecutas el juego en un Mac actualizado, la barrera aparece antes que cualquier ejército enemigo, y no es torpeza tuya, es el juego que nunca aprendió a explicarse a sí mismo. Lo que exige no es una paciencia cualquiera: es la disposición a aprender solo, como lo pedía en 1984 y lo sigue pidiendo ahora.