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System Shock 2: a la Von Braun ya solo se entra por una puerta

EPIC
TERMINÓ EL 8 DE OCTUBRE

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La disponibilidad puede variar según la región.

Levantado sobre modificaciones oficiales y de la comunidad, el remaster parte a los jugadores entre quienes ven una restauración fiel y quienes ven un lavado de cara sin motivo para existir.

Una nave secuestrada y una sola entrada todavía abierta

Comprar el System Shock 2 original, el de 1999, ya no es posible: Nightdive Studios lo retiró de las tiendas de PC, y quien quiera recorrer otra vez los pasillos de la Von Braun solo entra por este remaster, que desde entonces incluye el juego antiguo para quien compra la versión nueva.

La historia arranca en 2114, a bordo de la Von Braun, de FTL. Despiertas de un sueño criogénico sin recordar quién eres ni cómo llegaste allí, y la nave ya no obedece a nadie: SHODAN, la inteligencia artificial que debería servir a la tripulación, ha tomado el control, ha sembrado los pasillos de híbridos mutantes y robots y ha reducido lo que quedaba del equipo a gritos que resuenan en un casco frío. Antes de embarcar eliges una de tres unidades militares —la O.S.A., la Infantería de Marina o la Armada—, y esa elección cambia la forma de jugar durante el resto de la travesía.

El juego cruza el disparo en primera persona con una evolución de personaje de corte rolero, una combinación que, según la propia ficha del estudio, ayudó a trazar las bases que ambos géneros siguen usando. La versión remasterizada también abrió la travesía de la Von Braun a dos personas: el modo cooperativo entre plataformas distintas permite que quien juega en un ordenador baje por las cubiertas junto a alguien que está en otra máquina.

El original desapareció, el parche llegó en portugués

Entre finales de 2025 y marzo de 2026, Nightdive probó y después publicó el Patch 1.3, que reescribió por completo el código de red del juego para reducir las caídas de conexión y que avisa al jugador cuando se produce un error de red, en lugar de devolverlo al menú principal sin explicación. El mismo parche trajo los primeros subtítulos en portugués de Brasil de la serie, además de retoques menores: botón de guardado rápido para quien juega con mando, bloqueo de la ranura reservada al guardado automático, soporte de giroscopio en la Steam Deck.

Los subtítulos en portugués llegaron después de un anuncio más duro: en octubre de 2025, Nightdive confirmó que retiraría el System Shock 2 original de las tiendas de PC. Quien ya lo tenía conservó el acceso; quien no lo tenía perdió la oportunidad de comprarlo por separado. Desde ese momento, el original de 1999 pasó a venir incrustado en la compra del remaster, y es esa fusión entre el juego antiguo y las modificaciones convertidas en remaster oficial la que parte en dos campos a quienes lo han jugado.

Un remiendo que convence a quien domina el género

En Steam, donde el juego también se vende, las opiniones quedaron divididas, y la división empieza por el reconocimiento. Un jugador que pasó 14 horas en la nave y escribió en portugués compara el descubrimiento con rastrear por fin la raíz de las costumbres de un familiar: reconoce ahí el boceto de toda una generación de juegos posteriores, Bioshock entre ellos. Otro, con 16 horas registradas, resume la misma sensación sin ningún rodeo y la llama la edición definitiva del juego.

Quien lleva 63 horas en la nave es más concreto: califica el trabajo técnico de impecable, sin una sola queja sobre la adaptación, y describe cómo cambiar de munición para cada tipo de enemigo deja de ser papeleo y se vuelve táctica; su única reserva es el equilibrio del audio, heredado de juegos más antiguos. Un tercero, de 20 horas, va directo al punto que también señala la prensa: la reconstrucción entera —texturas, modelos, correcciones, equilibrio— se hizo a partir de modificaciones oficiales y de modificaciones de la comunidad, y el resultado le parece fiel al original.

El mismo jugador que comparó la nave con reencontrar a un familiar es quien apunta el precio de esa fidelidad: menús que se abren y se cierran cada vez que revuelves un contenedor o escuchas un registro de audio, poderes casi todos inútiles, munición que exige cambio constante para cada tipo de enemigo, una mecánica que ya conocía de Bioshock pero que aquí le resultó más cansada, más repetitiva.

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Parche de modificaciones, no remaster

El reproche más duro nace de la misma pieza que elogian los fans. Quien jugó solo 2 horas y escribió en inglés no ve motivo para que el remaster exista: es la base de siempre con modificaciones ya conocidas de la comunidad reunidas en un único paquete, solo que, con el original fuera de venta, repetir eso por cuenta propia se ha vuelto más difícil. Para ese jugador, Nightdive no se ganó ningún mérito, salvo ante quien quiera jugar al lado de alguien en otra plataforma.

Un jugador con 31 horas de nave va más lejos y pone el original enfrente: para él, los poderes psiónicos son casi siempre pasivos y poco divertidos de usar, y las armas convencionales no compensan; el fusil de asalto, por ejemplo, exige un montón de mejoras solo para igualar a la pistola, y la salida acaba siendo alternar entre pistola y escopeta durante toda la travesía. Lo peor, para él, es la señalización: la flecha que debería llevar al centro comercial de la nave termina en el jardín; la que apunta al jardín termina en el casino; la que indica los aposentos de la tripulación desemboca en un pasillo sin salida, al lado de una mesa de billar olvidada.

Un texto en ruso, de alguien que jugó 7 horas, no ahorra adjetivos: llama a la experiencia lo peor que ha jugado y aconseja no acercarse. Es el punto más alto de la furia en la página, pero, leído junto a la queja de 31 horas, muestra también cuánto apego sigue cobrando esta saga a quien la conoce: no se escribe con tanta rabia sobre un juego que no importó.

Quién debe subir a bordo y quién debe quedarse en el muelle

Quien ya disfruta de la mezcla de disparo y progresión de personaje, y a quien no le incomoda saber que el juego cambió de manos —de creación original a restauración hecha de modificaciones—, encuentra aquí comodidades que la versión de 1999 nunca tuvo: subtítulos en portugués, conexión más estable, la compañía de alguien en otra plataforma con quien repartirse las cubiertas. Quien busque el producto de 1999 intacto, en cambio, ya no lo encontrará en ningún sitio fuera de este paquete; y a quien se irrite rápido con una señalización que equivoca el camino, o con un inventario que frena el ritmo para cambiar de munición cada dos por tres, ya se lo han avisado quienes pasaron antes por la nave.

Lo que queda de la Von Braun se remendó con piezas prestadas, y para buena parte de quienes embarcaron eso sigue bastando.