
Saint Kotar: The Yellow Mask sigue figurando como acceso anticipado
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
Reclamar en GOG ↗El canje es en tu cuenta de la tienda; Clairo no lo reclama por ti.
La disponibilidad puede variar según la región.
El prólogo encierra a dos personajes en un pueblo dominado por la superstición y corta la historia justo cuando empezaría a ponerse interesante.
Un pueblo que reza demasiado alto como para ser inocente
Saint Kotar: The Yellow Mask llegó como prólogo de un juego más grande y sigue en la tienda con la etiqueta de acceso anticipado. Las primeras reseñas del expediente son de agosto de 2020. Las más recientes ya son de 2026, y el rótulo no cambió de un extremo al otro.
Es el prólogo del juego completo Saint Kotar: una macabra sucesión de asesinatos, precedida por rumores de culto al diablo y brujería, en la pequeña localidad rural de Sveti Kotar.
Manejas a dos personajes jugables, Benedek Dohnany y Nikolay Kalyakin, cada uno con su propia línea argumental, y las decisiones de diálogo alteran el camino que recorren ambos. La campaña no pasa de tres horas: poco para un arte pintado a mano, con doblaje completo y banda sonora original, pero suficiente para sembrar las preguntas que solo el juego completo promete responder. Firma el juego el estudio The-Mark Entertainment, que también se encarga de la distribución; esta versión llegó a la tienda el 9 de febrero de 2023.

El ambiente ortodoxo y claustrofóbico convence hasta a los desconfiados
Si lo que te atrae es el ambiente y no la acción, no eres el único: en las reseñas publicadas en la propia página del juego en GOG, quienes escribieron allá por agosto de 2020, en plena campaña de financiación colectiva del estudio, elogian el mismo par de cosas: la atmósfera claustrofóbica y el arte pintado a mano, algo que apenas se ve en los juegos de apuntar y hacer clic.
Un comentario de marzo de 2021 recuerda al primer Black Mirror, pero con una dosis extra de folclore eslavo y referencias al cristianismo ortodoxo; para quien acepta ese tono, los dos protagonistas convencen a pesar de sus defectos de carácter. Uno de los primeros en probar la demo, en octubre de 2020, cuenta que el equipo respondía rápido a los informes de errores, el tipo de trato que solo ofrece un juego todavía en desarrollo.
No todo elogio llega sin reparos: una reseña alemana de diciembre de 2024 califica el escenario de prometedor y, en el mismo aliento, se queja del ritmo lento del prólogo.
Las mismas quejas vuelven año tras año
En la otra cara, si dos protagonistas irritantes bastan para arruinarte la experiencia, la queja más repetida va directa al grano: la pareja de personajes principales. Una reseña de agosto de 2020 pide una reescritura completa de los diálogos. Otra, de enero de 2021, resume la experiencia como una tortura: bastaron 30 minutos para renunciar a ambos protagonistas.
Una valoración polaca de noviembre de 2020 se queja del exceso de charla sobre religión en un protagonista que le resulta monótono. Una reseña de noviembre de 2025 señala diálogos mal traducidos y un doblaje que suena desacompasado del guion, aun elogiando el esfuerzo del actor de voz.
La crítica que más duele, sin embargo, es estructural: quien volvió en diciembre de 2024 se queja de que la historia se detiene justo cuando se pondría interesante, y de que ver el resto obliga a pagar el juego completo. En febrero de 2026, otra persona pide el reembolso por el mismo motivo: descubrió demasiado tarde que aquello era una demostración y no el juego entero.
Es para quien aguanta esperar la respuesta
Quien disfruta de una historia lenta, cargada de símbolos religiosos, y acepta esperar una respuesta que solo llega en el juego completo, encuentra aquí la antesala adecuada: el pueblo de Sveti Kotar, los dos protagonistas y el misterio del culto plantado en la apertura siguen en pie hasta el final de las pocas horas de juego. Al cerrar el prólogo, ya sabes si quieres volver para descubrir el resto.
Quien quiere terminar la historia de una sentada, o quien tropieza con facilidad en un diálogo cargado de teología y en un doblaje al que aún le falta pulido, chocará con el mismo muro que chocó la reseña de 2026: el prólogo cumple lo que promete, entrega atmósfera y misterio, pero no da el desenlace, y cobra por él el juego completo.