
Sadist II: Ostatni Krzyk: un dios sin reglas y muñecos que se empeñan en sobrevivir
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
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La disponibilidad puede variar según la región.
Rescatado por GOG tras años en el olvido, el juguete de destrucción que arrasaba en los cibercafés sigue siendo obra de una sola persona, y quien volvió a jugarlo notó el peso del tiempo en el código.
Un dios con láser, ácido y cero paciencia
Apuntas con un láser a la criatura que se retuerce allá abajo, y eres tú quien decide si sobrevive a la noche. En Sadist II: Ostatni Krzyk entras como una divinidad sin regla alguna: el arsenal va de los explosivos, las armas de fuego y las armas blancas a una sierra, un yunque y el propio láser, y el terreno se puede editar en cualquier momento: construirlo, destruirlo, inundarlo de agua, ácido o lava, bajo el clima que elijas. El motor del juego son los muñecos: seres pequeños que se mueven solos e intentan sobrevivir por su cuenta. Al jugador le toca decidir el destino de cada uno: protegerlos, enfrentarlos entre sí, darles objetos, ahogarlos, alcanzarlos con un rayo o simplemente esperar a que se eliminen solos.
El juego llegó a la tienda de GOG el 2 de junio de 2026, pero la historia que hay detrás es más antigua: a principios de los años 2000 circulaba por los cibercafés y las aulas de informática de los colegios, impulsado por una comunidad que creaba modificaciones y rastreaba cada detalle escondido en el código. La ficha nombra a una sola persona al mando —Grzegorz "GAD" Drozd responde tanto por el estudio como por la distribución— y marca el título como acceso anticipado, señal de que el trabajo aún no está cerrado.

Quien se acordó de Lemmings y quien se acordó de una comedia que ya no se haría
Quien escribió el 3 de junio comparó el juego con las comedias antiguas que hoy no se producirían pero que siguen divirtiendo décadas después, y aprovechó para recordar que el título ya había circulado bajo el apodo "sadist2" en las búsquedas, en una época en la que el autor mantenía en marcha, desde 1998, el contador de visitas de su propia web personal. Quien volvió a probarlo el 2 de julio reconoció ese mismo espíritu y llamó a la experiencia un juguete violento al estilo de Lemmings, el elogio más directo que ha recibido el juego.
Pero la misma persona que evocó Lemmings no ocultó el precio de la nostalgia: el juego funciona con fallos, herencia del DOSBox que hay tras la emulación y de la edad del propio código. Pocas personas han comentado hasta ahora, y todas se pusieron del lado del elogio, fallos incluidos.
Para quien busca un juguete, no una historia
Sadist II: Ostatni Krzyk no tiene misión, ni final, ni protagonista: solo una caja de física y criaturitas que intentan sobrevivir a lo que decidas hacer con ellas. Quien disfruta montando el escenario y viendo cómo el caos se resuelve solo, en el espíritu de Lemmings, encuentra aquí justo eso, sin envoltorio. Quien espere una producción redonda se topará con un juego que la propia tienda señala como inacabado y que los primeros jugadores ya han descrito con fallos, herencia de un código nacido en los años 2000 y hoy emulado desde fuera. Es un juguete en bruto, hecho y mantenido por una sola persona, para quien tiene paciencia con los tirones.