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River City Girls 2: el rival al que noqueas termina en tu nómina

EPIC
TERMINÓ EL 28 DE SEPTIEMBRE

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Una pelea callejera para dos que remueve a quien creció compartiendo mando — y que se atasca justo cuando entra el golpe.

Noquéalo y contrátalo después

Un viejo enemigo vuelve con sed de venganza y Misako, Kyoko, Kunio y Riki salen otra vez a las calles de River City, esta vez con dos debutantes al lado, Marian y Provie. La secuela amplía el plantel a seis luchadores jugables, cada uno con su propia manera de repartir golpes, en una ciudad que ha crecido con ellos: más barrios que explorar, más objetos que destrozar y un ciclo de día y noche que cambia el escenario sin avisar.

El combate ganó capas que la primera aventura no tenía —roturas de guardia, series de golpes en el aire, ataques con efectos elementales— y subir de nivel desbloquea movimientos nuevos, además de la opción de gastar lo que sobró de la pelea en accesorios repartidos por más de 40 tiendas. La idea más rara del conjunto es otra: noqueas a un rival en una esquina cualquiera y, unas fases después, puedes acabar peleando a su lado, porque el juego permite reclutar a los enemigos derrotados e incluso contratar a matones mercenarios para engrosar el equipo. La ciudad convertida en currículum.

WayForward, el mismo estudio del primer juego, lanzó la secuela en diciembre de 2022 y mantuvo a Megan McDuffee en la banda sonora, con doblaje propio para cada personaje y una jugabilidad que no obliga a seguir un orden fijo de fases. El modo cooperativo, local o por internet, es donde todas esas piezas encajan.

Tras el estreno llegaron los hermanos Lee

El mural del estudio no es solo un aviso de descuentos: también deja constancia de lo que el juego ganó una vez terminado. Un paquete extra de pago trajo a los hermanos Lee —Billy y Jimmy, los de Double Dragon— como luchadores jugables, cada uno con su golpe de firma y con las voces que los seguidores del canal Game Grumps reconocen a la primera, Dan Avidan y Arin Hanson. Para la ocasión se compuso una canción con la autora de la música de la serie, Megan McDuffee, y el paquete sumó además un nuevo maestro de dojo, Boro. Junto a la novedad de pago llegó una actualización sin coste añadido para quien ya tuviera el juego instalado.

La banda sonora, por cierto, tampoco pasó desapercibida fuera del juego: esa misma McDuffee, con Dale North y la colaboración de Mega Ran, compitió por la Mejor Banda Sonora en los premios de la propia Steam en 2023, un reconocimiento que confirma lo que los jugadores repiten por su cuenta.

De vuelta al sofá, con el segundo mando

En Steam, donde el juego se vende y de donde salen las reseñas que se usan aquí, el elogio que más se repite es sonoro. Quien llegó a las 61 horas considera el conjunto imperfecto, pero asegura que disfruta al volver a cada rincón del mapa; quien necesitó 40 horas para cerrar la campaña resume que el combate y la música siguen tan bien como en el primer juego. Un jugador turco terminó la campaña en 18 horas sin descanso por el camino, y se lo atribuye a la dirección de arte y a la música.

Una reseña brasileña de 49 horas, publicada el 4 de julio, va aún más al terreno personal: habla de volver a tener diez años jugando con un amigo al lado, del mismo llanto de alegría de quien reencuentra la serie después de terminarlo todo otra vez con personajes que antes no existían. Otro jugador, con 8 horas registradas, resume el ambiente como una sucesión de guiños a la edad dorada de los videojuegos antiguos. Pero siempre hay un pero: una reseña de 29 horas —que llama al juego su nuevo favorito del género, en solitario o en grupo— admite haber alcanzado el nivel máximo del personaje todavía en la primera mitad de la aventura, señal de que el personaje crece más rápido de lo que la historia alcanza a seguir.

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El reparto de leña se atasca justo al golpear

Al otro lado de esas mismas reseñas de Steam, la queja más común no va sobre la leña, sino sobre lo que la sostiene. Una reseña con 51 horas registradas describe una fluidez atrapada bajo un techo bajo la mayor parte del tiempo. Rompes una caja o una farola, el escenario reacciona y por un instante la imagen se suelta; después vuelve a atascarse en cuanto se posa el polvo. Otra, de 3 horas, califica el modo para varios jugadores de duro en el movimiento y cansino por la forma en que los enemigos no dejan de aparecer, y nota la misma caída de fluidez incluso en un ordenador que mueve sin esfuerzo juegos mucho más pesados.

Quien fue más lejos se topó con problemas mayores. Una reseña de 31 horas, con el juego entero completado, describe la versión que se vende como rota y dice que solo funciona bien tras cambiar a una versión alternativa en pruebas que ofrece la propia Steam, un recurso que no tiene quien posee la edición física para PlayStation 5. Y cuando el paquete extra con los hermanos Lee llegó a ordenador, una reseña reescrita más de una vez a lo largo de más de un año registra otro tipo de problema: la tardanza y el modo torpe en que el equipo avisó del retraso, aunque reconoce que, con el tiempo y con una actualización que sumó soporte para más gente jugando por internet a la vez, el juego quedó sólido.

Dos quejas más concretas apuntan al mando. En una reseña de 3 horas, el bloqueo y el contraataque llegan tarde, más parecidos a un aviso que a una respuesta al golpe del enemigo. En otra, de 2 horas, las teclas de habilidad se pisan entre sí cuando varios golpes comparten la misma combinación, el mismo fallo del primer juego que la secuela no arregló. Una reseña coreana de 6 horas añade un minimapa que señala el camino equivocado, jefes de patrón repetitivo, pocos puntos de viaje rápido por la ciudad y diálogos mal traducidos, y aun así lo recomienda, por el sabor del salón recreativo antiguo y de la pelea lateral que el juego rescata.

Para quien tiene compañía, no para quien busca pulido

El juego cumple lo que promete sobre todo cuando alguien se sienta al lado con el segundo mando: ahí es donde los golpes elementales, las series de ataque en el aire e incluso el equipo de matones contratados tienen sentido como escena y no como hoja de atributos. En solitario, el mismo juego pierde la gracia: se convierte en un pasillo de enemigos que reaparecen demasiado rápido para que los gestione una sola persona.

Y quien espere abrir el juego y jugar sin tropiezos choca con un obstáculo en las primeras horas: la fluidez que falla, el bloqueo que se retrasa, la tecla que no responde como debería. Quien llega por el recuerdo de jugar en pareja, o por la idea de reclutar a quien acaba de noquear, tiene motivos de sobra para atravesar ese tropiezo inicial. Quien busque una pelea callejera sin holgura técnica preferirá esperar a otra tanda de arreglos.