Avísenme

Heartlight: cada bomba mal colocada le duele a Gwendolyn, no a Percival

GOG
SIEMPRE GRATIS EN GOG

Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.

Reclamar en GOG ↗

El canje es en tu cuenta de la tienda; Clairo no lo reclama por ti.

La disponibilidad puede variar según la región.

La tienda etiqueta el juego como acceso anticipado, pero quienes ya lo jugaron describen algo que conocen desde hace décadas de un PC con DOS y Windows 3.11.

Veinte cámaras entre la piedra y la pólvora

Percival es un elfo que ha decidido pedirle matrimonio a Gwendolyn, pero en su tierra nadie se casa sin cumplir antes una tarea, y la suya no es de las fáciles. Lo trasladan a un mundo extraño, hecho de una cámara pequeña tras otra, veinte en total, donde tiene que encontrar todos los corazones escondidos antes de seguir adelante.

El escenario está hecho de piedra que cae y bomba que estalla, y ninguna de las dos es solo un obstáculo: apilar piedras se convierte en puente o rampa, y hacer estallar una bomba es la única forma de perforar ciertas paredes. Calcula mal y la misma explosión arranca la puerta y te deja encerrado dentro, solo con la piedra que quedó. Cada corazón que Percival recoge guarda una gota de la sangre de Gwendolyn: perder uno en una explosión no es solo fallar la misión, es hacer que alguien sienta el dolor a distancia.

Quien monta y distribuye el juego es el mismo estudio, xLand, que lo lanzó el 30 de abril de 2026, catalogado como aventura de rompecabezas y arcade, y marcado en la tienda como acceso anticipado. Es una etiqueta extraña para un juego que quienes ya lo jugaron describen como algo que conocían desde mucho antes.

Quien recuerda el PC del abuelo reconoce el juego al instante

Una reseña publicada el 1 de mayo de 2026 cuenta cómo su autor conoció el juego hace décadas, en la computadora del abuelo que corría DOS y Windows 3.11, junto a otros clásicos guardados en disquete y CD, y cómo la versión de demostración de Heartlight fue una de las primeras cosas que vio allí. La mecánica que describe es la misma de hoy: juntar todos los corazones sin que te alcance una piedra, una granada o un corazón en caída, con cada fase más difícil que la anterior.

Ese mismo día, otra reseña cambia el ángulo: quien escribe juega desde niño y ahora es su hijo de 11 años el que se inclina sobre el teclado, repitiendo el mismo ciclo de ensayo y error. Quien volvió el 4 de julio compara el juego con un clásico de bloques y piedras que caen, y nombra Boulder Dash. El menú, advierte esa reseña, vive en la tecla F10, no en ESC, una costumbre que despista a quien llega hoy. Para esa reseña, los gráficos anticuados no son un defecto: son el motivo para recomendar el juego a quien busca, a propósito, algo fuera del estándar actual. Es la escena que se repite reseña tras reseña: reconoces el comando antes de recordar de dónde.

Otra opinión, también de mayo, elogia los rompecabezas por la sencillez que esconde complejidad, y nota, con sorpresa, que un juego de origen tan antiguo ya venía con su propia edición de mapas.

0 les gustó0 no

La única reseña mala pasa la cuenta entera

No todo el mundo hace las paces con la edad del juego. La única valoración negativa del periodo, escrita en español el 3 de mayo de 2026, no perdona ningún frente: se queja de gráficos, física, animación, audio y banda sonora al mismo tiempo, y describe el juego como un rompecabezas al estilo de Boulder Dash y Supaplex que no llega ni cerca de los clásicos que cita. Es la misma comparación que hacen los elogios, solo que del revés: donde una reseña ve un tributo a Boulder Dash, la otra ve, en esos mismos nombres, una copia que queda a deber, y eres tú quien decide, al instalarlo, de qué lado cae esa comparación.

Para quien acepta perder tiempo — y sangre — en una pantalla cuadrada

La tienda llama a esto acceso anticipado; quien lo juega lo trata como un reencuentro. Heartlight pide paciencia con una imagen que no se actualizó, una banda sonora modesta y un menú que solo se abre con la tecla correcta. A cambio, entrega el mismo tipo de rompecabezas físico que hizo a más de uno acordarse de la computadora de la familia hace décadas: apilar, explotar, calcular la próxima piedra antes de que caiga sobre un corazón que no es solo un objeto. Si alguna vez apilaste piedras para abrir camino en otro juego parecido, reconoces esto enseguida. Quien espera imagen y sonido actuales encuentra exactamente la queja que registró la única reseña mala: aquí cada parte técnica está anticuada, y ninguna se disimula. El juego no pide ser bonito. Pide que no dejes estallar la bomba cerca del corazón equivocado.