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Happiness Market: montas el mercado, crías a los bichos y llamas a cazadores contra los monstruos

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termina en 4 días — 14 de agosto

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El canje es en tu cuenta de la tienda; Clairo no lo reclama por ti.

La única persona del mundo que valoró el juego quebró dos veces, no descifró la mitad de los iconos de la pantalla — y volvió a jugar.

Un mercado que un día se vuelve campo de batalla

Montas un mercado y, sin avisar, se convierte en campo de batalla. Al principio es lo de siempre en un juego de gestión: levantar tiendas, comprar mercancía, atraer al cliente que pasa por la acera. Luego llegan ladrones y asaltantes, y contratas seguridad para mantener el orden. Y entonces el juego se desvía hacia un terreno que ninguna etiqueta de género anticipa: crías mascotas —son veintidós, cada una con una habilidad, y algunas olfatean dinero en el suelo— y haces las paces con los centros comerciales vecinos para que manden cazadores a exterminar a los monstruos que aparecen.

Es un simulador de administrar una tienda que, sin pedir permiso, escala hasta la defensa contra monstruos. Lo hizo y lo publicó el mismo nombre, luolei: un proyecto de una sola persona, en marcha desde junio de 2023.

Una sola valoración en todo el mundo — y recomienda el juego

Una única persona en el mundo ha valorado este juego, el 23 de junio de 2023. Llevaba tres horas de juego y aun así lo recomendó — no por encontrarlo redondo, sino por un impulso sencillo: alguien hizo aquello, quiso ver en qué quedaba y pensaba volver. La recomendación no nace de la facilidad; nace de la curiosidad por algo pequeño y raro, de esas cosas que defiendes porque son de alguien.

Un apunte sobre su procedencia: esa valoración y la ficha vienen de la página del juego en Steam, no de la tienda que lo distribuye ahora; es un voto de un público distinto.

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La crítica más dura viene desde dentro del elogio

La crítica más dura no viene de un enemigo del juego: viene de la misma persona que lo recomendó. Quebró dos veces, expulsada de su propio mercado, y se quedó sin saber si la culpa era suya o de un desequilibrio del juego. Le pareció el ritmo demasiado lento para su gusto. Y señaló el síntoma que más asusta en un juego de sistemas: enseña tan poco que tuvo que escribir, dentro de la propia valoración, un manual casero de cómo jugar — enumerando iconos que ni ella entendió, una corona que sube sola, una barra roja sin leyenda.

Es la imagen que queda antes de que toques el juego: alguien a quien le gustó lo bastante para recomendarlo y que, aun así, tuvo que descifrarlo a oscuras para no quebrar de nuevo.

Para quien acepte jugar sin manual y llevarse golpes al principio

Quien busque un simulador de gestión que lo lleve de la mano se dará contra la pared: quiebras antes de entender las reglas, y buena parte de la pantalla se queda sin leyenda. Si tu paciencia se agota cuando el juego no explica, este no es tu juego — y el punto de abandono tiene hora fijada: la primera quiebra sin motivo aparente.

Ahora bien, a quien le guste desmontar un sistema por su cuenta encontrará aquí un juguete raro: descubrir a base de prueba por qué se hundió el mercado, y reírse cuando uno de los bichos encuentra una moneda en el suelo justo cuando un monstruo roza la puerta. No vas a encontrar un producto acabado: vas a encontrar el experimento de una sola persona. O eso te atrapa, o te pierde en la primera quiebra.