
Hank: Straightjacket: el interrogatorio del justiciero que rebobina el tiempo
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
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La disponibilidad puede variar según la región.
Nacido como prueba de diálogo para el juego principal del estudio, el héroe borracho y viajero del tiempo consiguió una historia propia, todavía en acceso anticipado.
Un borracho venido a menos bajo interrogatorio
El villano de Hank: Straightjacket no solo quiere deshacerse de su prisionero: antes necesita entender cómo ese borracho venido a menos echó a perder tantos de sus planes. Ese interrogatorio —el Unraveler contra Hank, el justiciero que viaja en el tiempo— es lo que sostiene toda la historia, contada en escenas breves que se resuelven señalando y haciendo clic sobre la propia escena. Entras creyendo que vas a resolver acertijos de fuga y descubres que el interrogatorio es la fuga: para escapar, Hank rebobina su propio tiempo y usa lo que ya sabe del futuro contra quien lo apresó, mientras el juego le deja hablar y actuar sobre la escena a la vez, de modo que quien está al otro lado reacciona a lo que Hank acaba de hacer y no a lo que el guion ya tenía previsto. El marco es de cómic, y la propia ficha clasifica el juego como aventura, sigilo y cámara en tercera persona: una combinación que no explica y que queda en el aire como parte del enigma.
El origen está en esa misma descripción de la tienda: el equipo de My Next Games probaba un sistema de diálogo que no interrumpiera la acción, pensado para el juego principal del estudio, Hank: Drowning on Dry Land, y el resultado le gustó tanto que decidió lanzar el experimento como un título aparte. Straightjacket sigue en acceso anticipado, algo que encaja con un origen que nunca dejó de ser el de un prototipo.

Un enigma encerrado en un cuarto
El juego es minúsculo y todavía poco jugado, y quien se animó en GOG —tienda que también distribuye el título— salió con la misma respuesta positiva casi unánime. No es prueba de nada a gran escala; es solo lo que existe hasta ahora, y vale menos como estadística que como señal de que nadie que entró salió arrepentido.
A quien le gustan las sesiones cortas que se resuelven señalando y haciendo clic, y no le molesta toparse con asperezas de acceso anticipado, aquí tiene un enigma encerrado en un cuarto: entras, escuchas el interrogatorio del Unraveler y sales. Quien espere un rompecabezas del tamaño del juego principal del estudio notará el prototipo bajo el barniz de cómic, porque eso es lo que Straightjacket fue siempre, antes de tener nombre propio.