Foretales: un ladrón de poca monta decide si el mundo merece salvarse
Ya no se está regalando · volvió a costar 19,99 US$
Ver en la tienda ↗Esta página queda como registro de lo que ya se regaló.
La disponibilidad puede variar según la región.
El texto que sostiene cada carta de Foretales nunca tuvo versión en portugués, y eso divide incluso a quienes más defienden el juego.
Un reloj del fin del mundo en manos de un ladrón de poca monta
Una maldición arrasa el reino y la única esperanza que queda es Volepain, un ladrón de poca monta con más deudas que valor. La Hilandera puso en manos de sus hijos, los Nymphants, los instrumentos capaces de crear y destruir mundos: a quien juega le toca decidir si ayuda a descubrir qué traman de verdad esos hijos y el culto que los rodea, o si deja que todo se hunda en el Torbellino. El reloj del fin del mundo va descontando las horas y quedan pocas.
Cada decisión pasa por las cartas: guían la exploración, mueven el combate por turnos y marcan el rumbo de la historia, que cambia de final según el camino elegido. La banda sonora la firma Christophe Héral, el mismo compositor de Rayman y Beyond Good & Evil, y la narración completa del juego está a cargo de Travis Willingham, voz de Critical Role y The Legend of Vox Machina.
Un aviso de seguridad dejó el juego cerrado unos días
El 7 de octubre de 2025, el estudio Alkemi advirtió a los jugadores de un fallo de seguridad vinculado al motor Unity y recomendó no abrir el juego mientras buscaba una solución. El 10 de octubre confirmó que la actualización resolvía el problema por completo y que ya se podía volver a jugar sin riesgo.
Cuatro barajas que cuentan una sola historia
Quien pasó 113 horas con el juego, en mayo de 2023, describe varias barajas funcionando como un solo sistema: una de lugares que tira de la narración, otra de habilidades que define lo que hacen los personajes, otra de recursos para negociar o plantar cara a los enemigos, y una más para recuperar las cartas ya gastadas. Ese engranaje entre barajas es lo que da al conjunto aire de juego de mesa y no de cartas sueltas.
La premisa convence enseguida: un jugador que apenas había empezado, con 1 hora registrada en octubre de 2023, ya hablaba de las ganas de meterse más a fondo en la historia. Al otro lado del mundo, alguien que echaba de menos Armello encontró en Foretales un sustituto a la altura, tras 8 horas jugadas en septiembre de 2026.
Esa misma fuerza pierde fuelle después de la primera vuelta. Un jugador chino, con 13 horas jugadas en septiembre de 2026, lo notó ya en la segunda partida. Otro, con 5 horas ese mismo mes, coincide: el primer viaje engancha, pero los personajes no crecen de un intento a otro, y la segunda y la tercera repiten escenario y situación; la salida, dice, es afrontar la repetición con una guía al lado. Quien llegó más lejos, con 17 horas en septiembre de 2026, se topó con uno de los finales más duros del juego y, aun molesto con el resultado, siguió recomendándolo: el problema, para esa persona, está en el desenlace y no en el camino que lleva a él.
Vendido en reales, sin una línea en portugués
Y en Steam, donde se vende el juego y de donde procede casi toda la opinión registrada sobre él, el reproche más duro no apunta a las cartas, sino al idioma. Un jugador brasileño, después de 3 horas en septiembre de 2026, se queja de que un juego basado en texto, comercializado en el país y cobrado en reales, nunca haya tenido versión en portugués, y por eso le puso el pulgar hacia abajo.
El mismo malestar ya asomaba en un comentario favorable: una persona que jugó 1 hora en octubre de 2023 recomendó el juego, pero señaló la falta del portugués como lo que más pesaba en su contra. Un crítico ruso, que siguió el lanzamiento durante mucho tiempo y jugó 2 horas en septiembre de 2026, ni siquiera llegó a discutir el idioma: le pareció que el sistema de cartas era demasiado simple y el ritmo demasiado lento, una decepción después de tanta espera. En ambos casos el blanco es lo que rodea al juego —la traducción que falta, la expectativa incumplida— y no lo que hacen las cartas cuando alguien consigue leerlas y jugar.
Para quien lee en inglés y disfruta eligiendo despacio
Foretales es para quien disfruta de la aventura contada con cartas y no le importa leer en inglés: el idioma se ha convertido en motivo de pulgar hacia abajo para quien juega en portugués y nunca tuvo otra opción en pantalla. Sirve también para quien disfruta repitiendo el juego por el camino que no eligió la primera vez, sabiendo que el combate por turnos y la exploración de barajas cargan con el peso de la historia de principio a fin.
No es para quien necesita el texto en portugués para seguir una trama: aquí eso nunca existió, y quien se quejó de ello se lo tomó lo bastante en serio como para suspender el juego por esa razón. Y no es para quien espera que la segunda y la tercera partida traigan el mismo descubrimiento que la primera: quien fue a por todo lo que el juego tiene que contar encontró repetición, no novedad, después de la primera vuelta.