Cat Named Mojave: el terror no es el Hombre-Gato, es lo que te manda hacer
termina en 5 días — 15 de agosto
Reclamar en Epic ↗El canje es en tu cuenta de la tienda; Clairo no lo reclama por ti.
Un terror surrealista en primera persona donde cazar, despellejar y trocear no es el susto: es la tarea. Quien lo terminó salió con preguntas y con ganas de que durara más.
La salida del desierto pasa por el sótano de un gato
La batería descargada de un coche te deja tirado en mitad del desierto, sin ruta de escape. Tu única esperanza es un Hombre-Gato inestable, y cobra caro: para ayudarte, exige trofeos. Así que sales a cazar criaturas surrealistas, las despellejas, las cortas y llevas los despojos a la colección que él guarda en el sótano. Caza, despelleja, corta, sobrevive: el mundo a tu alrededor es de silencio seco y horror escondido, y el gato siempre está observando.
Dicho así, suena solo macabro. La sorpresa es que el juego también es gracioso: el mismo Hombre-Gato que te ordena descuartizar bichos aparece bailando en la cocina. El horror no viene de una silueta que salta en un pasillo, viene de la tarea que te pone en las manos. La jugabilidad es sencilla y brutal a propósito, hecha para obligarte a mirar lo que estás haciendo en lugar de huir del monstruo. Aquí el monstruo es el trabajo.
Quien lo hizo también lo publicó, y no soltó el juego
Cat Named Mojave salió a finales de 2025 de la mano de Stargazers Studios, que firma tanto el desarrollo como la distribución: no hay una gran distribuidora detrás. Lo que llama la atención es lo que vino después: en lugar de pasar a otra cosa, el estudio llevó el juego a PS5, lo dejó verificado en Steam Deck y se sentó con traductores para dar soporte oficial a ruso, japonés y chino simplificado. Si el inglés te frena, hoy puedes jugarlo en uno de esos idiomas. Llegaron a volver solo para retocar un laberinto de maíz. El tono de sus comunicados —signos de interrogación de sobra, una carita de gato en lugar del texto— es el mismo del juego: se toma la broma en serio.
El elogio es para el malestar, no a pesar de él
La acogida es de casi unanimidad —el 96 % de las 326 reseñas en Steam son positivas— y lo interesante es qué gusta. Quien pasó cinco horas, y volvió una segunda vez para ver lo que se le había escapado, describe un ambiente seco, pesado, de incertidumbre: el juego lo dejaba mirando hacia atrás, releyendo cada frase de los personajes en busca de una segunda intención, y tú te sorprendes haciendo lo mismo, vigilando la esquina de la pantalla. No es miedo de sobresalto; es la sensación de cumplir un papel que no elegiste. Ese mismo jugador salió pensando en el absurdo de dar valores humanos a los animales, que es, en el fondo, lo que el juego le pide que haga.
Otros repiten el malestar como elogio. Alguien, en dos horas, salió con más preguntas que respuestas y la impresión de un mundo triste y trágico en el que eres uno de los últimos humanos. Hay quien se rió del Hombre-Gato bailando en la cocina y admitió que se alegró de haberse arriesgado. Y está el elogio más extraño de todos: un jugador que resumió la experiencia como algo que odió de principio a fin y, aun así, dio las gracias al estudio. El reconocimiento común es que el juego no cambia su propia historia por un susto barato ni por relleno. Vale la advertencia de origen: el juego se está regalando en Epic, pero quien escribió esas reseñas lo jugó por Steam, público de otra tienda.
La crítica más dura viene de quien lo recomienda
El otro lado cuesta oírlo aquí, por un motivo concreto: de las reseñas, catorce son negativas, pero ninguna apareció en el material recogido; quien de verdad no lo recomienda se quedó sin voz en esta página. Lo que sí se oye es el reparo desde dentro del propio grupo al que le gustó, y se repite: es corto. Las partidas relatadas van de una a cinco horas, y más de un jugador que lo recomienda quería más. Uno de ellos, en cuatro horas, dijo sin rodeos que le habría gustado que el juego fuera más largo y que el final entregara más. La crítica, entonces, no es que el mundo sea malo: es que se acaba antes de rendir todo lo que plantea. Llegas al final en una tarde y te queda la sensación de que aquel desierto daba para más juego.
Para quien aguanta sostener el cuchillo
Quien se anima a este juego es quien quiere un terror corto y denso, que perturba por lo que te hace hacer y no por una silueta que salta en la pantalla, y que acepta salir sin respuestas, con el mundo entregado a la interpretación. Si juegas en Steam Deck o con el mando, se pensó para eso. Ahora bien, si necesitas un juego largo o un final que lo explique todo, lo cerrarás antes de que el sótano rinda lo que promete. Y si cazar, despellejar y trocear como tarea central te da náuseas en vez de engancharte, no hay manera de suavizarlo: ese es el núcleo del juego, de principio a fin. El miedo aquí no está en lo que te ataca, está en lo que te hace hacer, y en lo poco que dudas.