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Cardpocalypse: un juego de cartas que cabe en un haiku

EPIC · MOBILE
TERMINÓ EL 1 DE OCTUBRE

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Entre las reseñas hay quien acumula 416 horas y sigue pidiendo una secuela que nunca llegó, y quien se quedó atascado en el tutorial.

Cartas prohibidas, mutantes sueltos y la última mano de Jess

La reseña más corta que recibió Cardpocalypse está escrita como un haiku. En ella cabe el juego entero: las cartas prohibidas dentro de la escuela, los mutantes que se cuelan al mundo real y un personaje llamado Jess que cierra la historia con la última carta. No sobra espacio para nada más, y no falta nada.

El resto de las reseñas rellena lo que el haiku dejó fuera. Un alumno nuevo llega a la escuela y se topa con una comunidad que juega a las cartas en los pasillos, intercambia piezas y echa una mano a quien empieza. Las cartas no son fijas: se pueden unir dos rotas para crear una tercera, o pegarles adhesivos encima para empujar el coste, el poder y las habilidades más allá de lo impreso. Seguir ciertas reglas de la casa cambia el juego de cara: según quien escribió eso en septiembre, tras 24 horas jugadas, llega a parecer que el mazo hace trampas a tu favor. Es de esos sistemas que solo se entienden cuando ya has roto tu primera carta sin querer.

No todo el mundo ve el mismo arte. Para una jugadora brasileña, con 22 horas registradas en abril, es el dibujo lo que sostiene el juego: junto con la historia y los personajes, es lo que convence de quedarse. Para quien jugó desde Corea del Sur, el trazo es tosco y solo funciona porque el resto del sistema lo compensa. Las dos reseñas describen la misma pantalla; lo que no comparten es lo que ven en ella.

Pasado el tutorial, la queja cambia de sitio

En Steam, de donde salen estas valoraciones, un jugador con 416 horas de partida llama a Cardpocalypse uno de sus favoritos del catálogo y nombra a la productora, Gambrinous, en una petición directa: que hagan una secuela. Mientras eso no llega, dice que vuelve al juego una vez al año más o menos.

La jugadora brasileña de 22 horas coincide en la permanencia, pero por otro motivo: lo que la retiene es la historia y los personajes, no las partidas en sí. Escribe que el duelo de cartas podría ser más ingenioso, con hechizos entre las cartas.

Es la reseña de septiembre, con 24 horas jugadas, la que detalla el precio de esa fidelidad. Elogia el sistema de fusionar y reforzar cartas, pero avisa de que algunos desafíos piden decenas de intentos —bajo ciertas reglas se vuelven imposibles de ganar— y de que el adhesivo que se usa para mejorar una carta no se recupera: conseguir una carta demasiado buena tarde en la partida significa no tener ya nada que pegarle. Es de esos desafíos que te dejan repitiendo la misma partida sin saber si el problema es la mano o la regla que elegiste.

242 les gustóVery Positive39 no

Un voto en contra, y va de la puerta de entrada

El dossier registra una sola reseña contraria, publicada el 8 de agosto, de alguien que ni siquiera llegó a acumular horas de juego: el dolor de cabeza apareció en el tutorial. Si ya has jugado a otro juego de cartas, escribe esa persona, mejor sáltate el tutorial entero. La intención era volver más adelante. Es una reacción aislada y no un patrón, pero se instala justo donde también tropezó la reseña de 24 horas: en la puerta de entrada, en el momento en que las reglas de la casa todavía no habían empezado a compensar.

Sirve para armar mazos, no para esperar novedades

Cardpocalypse premia a quien disfruta toqueteando su propio mazo —fusionar cartas, apilar adhesivo sobre adhesivo para que la mano quede desequilibrada a su favor— y tolera un arte que no a todo el mundo le parece bonito. No es para quien espera una secuela: el jugador más dedicado del dossier lleva tiempo pidiéndola y la productora sigue sin responder. Para ti, la pregunta no es si el juego es bueno —las reseñas lo resolvieron hace mucho—, sino si merece la pena gastar paciencia en el arranque: la primera reseña mala del juego llegó en la salida, lejos todavía del momento en que Jess cierra la historia con la última carta.