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Bio Menace: un agente de la CIA contra una horda de mutantes

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La misma escalada de dificultad que para unos se vuelve un asunto de nostalgia es lo que hace que otros abandonen a mitad de camino.

Tres episodios, un arsenal y una misión contra mutantes

Snake Logan es un tipo duro de la CIA que sale a detener a quien soltó una horda de mutantes decidida a dominar el mundo. Por el camino rescata rehenes, elimina secuaces y atraviesa zonas secretas: el tipo de misión que solo funciona tomada a medias en serio, con humor bruto y una ambientación de ciencia ficción de quiosco. La ficha de la tienda resume la inspiración sin rodeos: la fórmula de correr, disparar y recoger objetos que Duke Nukem convirtió en un clásico.

El juego es de Apogee Entertainment, que también se encarga de la distribución, y llegó a este catálogo de la tienda en diciembre de 2015. La campaña se divide en tres episodios, cada uno con su propio conjunto de niveles, y el agente va reuniendo un fusil, granadas y bonus especiales en el camino hacia los jefes que enfrenta en cada tramo.

Veinte años detrás de un disquete perdido

El comentario que más se repite es el del redescubrimiento. Una reseña publicada cuando el juego salió en esta tienda, en diciembre de 2015, llama a Bio Menace un punto alto olvidado del viejo catálogo de Apogee y atribuye parte de la gracia al propio aspecto de Snake Logan: bigote grueso, pelo corto por delante y largo por detrás, camisa verde chillón, en un escenario donde la sangre y los miembros se esparcen junto a monstruos con cara de dibujo animado. Esa misma semana, otra persona recuerda hasta hoy el truco de volver al avión destruido del inicio para coger granadas extra: un detalle que conservó tras perder el disquete original.

Una tercera, en diciembre de 2015, cuenta que pasó veinte años detrás del juego y lo reencontró en vísperas de Navidad. La reseña de Polonia, de 2024, atribuye el trabajo a una sola persona dentro de Apogee y recuerda que los propios dueños de los derechos liberaron Bio Menace gratis en 2005, mucho antes de que existiera cualquier estante promocional. Quien escribió en ruso, en 2022, resume así la receta del juego: tres episodios, cada uno más difícil que el anterior, con niveles extra escondidos para quien los busca. La banda sonora no cansa, el juego admite mando y toda la campaña cabe en una tarde de tres a cuatro horas. Es ese ritmo compacto el que te hace volver por nostalgia, pero la misma escalada que estas reseñas tratan como un desafío sano es, para otro grupo de jugadores, el motivo para soltar el mando a mitad de camino.

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Cuando el arma vuelve a cero y el suelo engaña al salto

La crítica más dura apunta al salto. Una reseña de 2018 describe el control en el aire como agarrotado: saltar cerca del borde de una plataforma hace que resbales y caigas en un foso de muerte instantánea, y golpearte la cabeza con el techo a mitad del salto frena todo tu impulso, un problema serio cuando el nivel exige precisión sobre un agujero sin fondo. La misma reseña se queja de las serpientes que escupen veneno: solo se puede esquivar el ataque avanzando despacio, sabiendo de antemano dónde está escondida cada una.

Otra queja recurrente es la curva de progreso. Una reseña de 2023 cuenta que la persona redescubrió el juego tras años jugando solo la versión de prueba de los años 90, se entusiasmó con la versión completa y chocó de frente con la dificultad: cada nivel nuevo pone a cero las armas del jugador, que vuelve al equipo básico justo cuando el desafío sube. En el tercer episodio, según la misma reseña, el jefe final se convirtió en una barrera: tras casi tres horas de intento, sin vidas ni mejores armas, esa persona recurrió, por primera vez en toda la partida, a una trampa para seguir adelante. Una reseña de 2022 resume el problema con otras palabras: la novedad dura poco y el juego es demasiado anticuado y simple para mantener la atención, aunque ella misma admite que quien ya disfruta de los juegos antiguos, o de la propia historia de este estilo, tiende a divertirse durante más tiempo.

Para quien tiene paciencia con el salto trabado

Bio Menace pide un tipo concreto de jugador: alguien dispuesto a cambiar precisión por una buena dosis de humor bruto y nostalgia de recreativa casera. Quien creció con los juegos de plataformas de la era de Duke Nukem y Commander Keen, y a quien no le molesta reiniciar un nivel por culpa de su propio control, encuentra aquí lo que describen estas reseñas: un agente exagerado, hordas de mutantes y episodios que se vuelven más difíciles con cada tramo superado.

Quien busca un juego de plataformas justo, en el que la caída venga del propio error y no de un salto que engaña, va a chocar con la misma pared que llevó a una de las reseñas a recurrir a una trampa por primera y única vez en la partida. Snake Logan sigue firme con el bigote y la camisa chillona; la pregunta que lo decide todo es si aguantas llegar al tercer episodio sin perder la paciencia por el camino.