
Akalabeth: la mazmorra que existió antes del primer Ultima
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
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La disponibilidad puede variar según la región.
El relanzamiento llegó con un fallo que bloquea el final, y tanto quienes lo elogian como quienes lo critican remiten a la misma corrección escondida en los extras.
Un adolescente, un Apple II y la mazmorra que nunca se repite
Según la propia descripción del juego, Richard Garriott era todavía un adolescente y programaba en Applesoft BASIC en un Apple II cuando escribió, en 1979, el título que muchos consideran hoy el punto de partida de toda una saga: antes de que existiera ningún Ultima, existió esto. Diez tipos de criatura, una mazmorra que se sortea de nuevo en cada partida y una pantalla en la que las paredes, los monstruos y el propio castillo se dibujan solo con sus aristas, sin superficies rellenas: para 1979, una proeza técnica; hoy, la seña de identidad de una reliquia.
La historia que cuenta la tienda transcurre antes de que empiece el juego: una edad dorada de abundancia y paz que Mondain, el hijo menor del rey Wolfgang, destruye al abrir mazmorras custodiadas por demonios solo para robarle la herencia a su hermano. La peste y la sangre se apoderan de la tierra hasta que British se enfrenta a Mondain en lo más hondo de sus propios túneles y lo expulsa de Akalabeth para siempre, convirtiéndose en Lord British, protector del reino. Es en ese punto, con la plaga vencida pero las criaturas aún sueltas, cuando entras tú: te toca limpiar lo que quedó, y procurar no morir de hambre por el camino, porque el personaje necesita comer en cada turno que pasa ahí dentro.
El relanzamiento que distribuye hoy GOG llegó en Nochebuena de 2014, sin intermediarios: en esta ficha, quien firma como estudio y como distribuidora es la misma persona, el propio Garriott. Es un RPG de fantasía con los pies bien puestos en la aventura, pero que guarda un segundo motivo de interés: el boceto, todavía tosco, de todo lo que la saga Ultima construiría después.
El fan que llevó Akalabeth a MS-DOS
Quien escribe hoy elogiando Akalabeth casi nunca habla de jugabilidad: habla de linaje. El testimonio más destacado de la página, de febrero de 2015 y marcado como útil por más de mil personas, no es el de un jugador cualquiera: es el de quien escribió, siendo todavía estudiante, la versión del juego para MS-DOS después de cruzarse por casualidad con Richard Garriott y ofrecerse a portarlo sin cobrar nada. La idea original era que esa versión quedara escondida dentro de Ultima IX, un objeto secreto que el jugador tendría que encontrar; el lanzamiento de Ultima IX se retrasó tanto que solo salió, años después, dentro de la Ultima Collection.
El resto de los elogios es más modesto, pero repite el mismo respeto. Una reseña escrita en Nochebuena de 2014, el día del relanzamiento, describe el juego como el boceto de lo que la comunidad todavía llama Ultima cero y recomienda buscar en los extras la versión de 1998, la que añade color y banda sonora. Otras dos, una de aquella misma Navidad y otra de octubre de 2018, cuentan la misma humillación: volver a empezar tras morir de hambre, sin haber entendido aún que el personaje tiene que comer en cada turno; la más avanzada de las dos incluso llega al castillo y recibe la primera misión antes de morir de hambre en el camino de vuelta. Ya en 2021, una reseña asegura que el juego sigue siendo divertido aun sin más que líneas en la pantalla, siempre que aceptes dibujar a mano el mapa de la mazmorra, porque el juego no lo hace por ti. Una reseña alemana de 2017 resume el tono que recorre casi todas las demás: no es un juego para quien tiene prisa, pero para quien acepta eso, pocas experiencias se acercan tanto al origen mismo del género. Casi todo elogio, tarde o temprano, tropieza con la misma advertencia callada: para disfrutarlo de verdad, conviene no quedarse solo con el instalador estándar.
La misión que Lord British no cierra
Ni siquiera quien no lo aprecia niega su peso histórico. Una reseña de enero de 2015 reconoce la importancia del juego, pero afirma que Wizardry lo superó poco después de salir a la venta, y lo describe como repetitivo y sin verdadera táctica. Otra, de mediados de 2016, ve en él los primeros pasos de lo que Garriott construiría hasta llegar al modelo de mundo por el que la saga sería conocida, solo que, como juego, hoy se reduce a golpear a un monstruo, coger el oro, bajar otro piso y repetir, sin motivo para jugarlo más allá del interés histórico. Una tercera, de mayo de 2019, admite que el juego hizo posible Ultima I y aun así recomienda no pasar demasiado tiempo en él: dedícale a Akalabeth un poco de tu tiempo y pasa a Ultima I, que hace mejor lo que Lord British intentaba hacer aquí.
La queja que más se repite, sin embargo, no tiene que ver con el diseño del juego: tiene que ver con un fallo que atrapa al jugador dentro de la propia historia que el juego cuenta. De una reseña a otra, año tras año, el relato se repite: Lord British te manda matar a un monstruo sin decir cuál, o acepta que mataste al correcto pero no libera la siguiente etapa, y la única salida es empezar de cero. Una reseña de diciembre de 2018 llega a avisar en mayúsculas de que el juego, tal como lo instala la tienda, no se puede terminar sin recurrir a una corrección hecha por otra persona; otra, de 2023, aún describía el mismo callejón sin salida, ilustrado con las dos formas exactas en que la misión se bloquea. La recomendación, repetida por quienes lo disfrutaron y por quienes no, es siempre la misma: buscar en los extras la versión de 1998, la que sí se consigue terminar.
Para quien acepta arreglar el origen para poder jugarlo
Akalabeth es para quien disfruta siguiendo el árbol genealógico del RPG hasta la raíz y no le importa hacer trabajo extra por ello: buscar el paquete adecuado entre los extras, aceptar que morirá de hambre antes de entender el propio sistema de comida, dibujar por su cuenta el mapa de la mazmorra porque el juego no lo hace por ti. No es para quien quiere abrirlo y terminarlo sin fricción: el instalador estándar de la tienda, por sí solo, no cierra la historia que promete. Y el renacimiento de Akalabeth que la propia historia anuncia ocurre de verdad fuera de la pantalla: quien quiera terminar el juego por completo tiene que recuperar antes, de los extras, la versión de 1998.