Touhou Crisis: la caja de armas que cayó en el patio del templo
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
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La disponibilidad puede variar según la región.
Nacido de un maratón de 72 horas en homenaje a Touhou, este juego de disparos sobre rieles promete una segunda persona a tu lado, y es justo esa promesa la que más falla cuando alguien intenta reclamarla.
Dos sacerdotisas, una caja de fusiles y un invitado inesperado
Era un día cualquiera de primavera cuando una caja enorme aterrizó en el patio del templo, llena de armas y munición que una sacerdotisa y su amiga maga trataron como juguetes mientras hubo luz en el cielo. Fue entonces cuando un visitante poco habitual llamó al portón y, según el relato que la propia sacerdotisa hace del episodio, no quedó más salida que lanzarse al tiroteo. También hay ovnis que cruzan la escena sin explicación alguna: la sospecha, soltada con tono de broma, apunta a otra conspiración del Templo Myouren.
Lo que sale de ahí es un juego de disparos sobre rieles: se elige entre Reimu, dueña de la escopeta apodada Reimungton, o Marisa, que carga el fusil automático M4G1-C. Se puede jugar en solitario, llamar a un amigo para el cooperativo contra el mismo jefe o entrar en el modo JcJ y pelear por la puntuación a través de internet. El juego acepta ratón y también pistola óptica de verdad: lo diseñó alguien que usa ese tipo de equipo, pensando en quien también lo usa. Quien quiera puede activar vidas infinitas y convertirlo en fantasía de poder, o encerrarse en una sola vida y abrazar el modo masoquista.
El juego nació en 72 horas, hecho para la sexta edición del Touhou Fan Game Jam, y solo después recibió el pulido que lo convirtió en versión completa. La propia ficha de la tienda deja claro el lugar que ocupa: es un trabajo de fan del universo de Touhou Project, sin vínculo con Team Shanghai Alice, y el aviso pide que quien juegue apoye también los juegos oficiales.
Quien se crió entre recreativas de tiro reconoce la vara de medir
Las reseñas favorables vuelven siempre a la misma comparación: Mad Dog McCree, Virtua Cop, Time Crisis, House of the Dead, Resident Evil Survivor; quien pisó salones de recreativas reconoce la vara de medir al instante. Un texto escrito en octubre de 2023, sin horas registradas en el perfil, ya daba por segura la semejanza con el Time Crisis de la primera PlayStation, y su autoría salió a buscar una pistola óptica de verdad solo para descubrir, rebuscando en AliExpress, que el accesorio sale demasiado caro incluso allí.
El tono de broma aparece en quien ya suma dos horas de juego: en noviembre de 2022, alguien bromea con que prefiere la bala al cuchillo, admite que lo que de verdad quería era meterle plomo a Sakuya y confía en actualizaciones que traigan más gente a la que acertar. Otro texto, con tres horas registradas en marzo de 2025, dice que nunca esperó ver a Reimu, a Marisa y a la propia Sakuya metidas en una guerra de trincheras dentro de un juego de Touhou: a quien sigue la serie en serio, aquello lo coge por sorpresa.
Una reseña de marzo de 2025, con una hora de partida, celebra haber ganado a un amigo que no había visto nunca ni Touhou ni un bullet hell. E incluso entre las voces más favorables asoma el límite: una valoración en inglés, publicada en septiembre de 2026, elogia lo divertido que es, pero resume la queja que se repite detrás del entusiasmo: el juego entero tiene un único jefe.
La promesa de JcJ que la red no confirma
En el lado opuesto, la queja que más se repite no va del arte ni del guion: va de lo que se rompe mientras se juega. En una valoración de noviembre de 2023, sin horas registradas en el perfil, el juego se vuelve un lío total: siempre la misma enemiga en pantalla, dibujada con un trazo que recuerda al garabato de un compañero de clase, y ovnis que aparecen de la nada sin explicación; para quien escribió, cuesta entender qué está pasando.
La queja más estructurada, publicada en junio de 2025, tampoco con horas contabilizadas, apunta al modo que debería justificar la etiqueta multijugador: el jugador no ve al rival, no interactúa con él durante la partida y solo descubre quién ganó cuando aparece el marcador final. Según quien escribió, es muy probable que quien pruebe el JcJ termine jugando contra sí mismo, porque no hay nadie al otro lado, y llega a llamar a esa implementación el peor multijugador que ha visto. La ironía es doble: un juego que se vende por la compañía de un amigo tropieza justo cuando toca entregar esa compañía.
Otras voces refuerzan el mismo patrón por el lado técnico: una valoración de marzo de 2025 registra cierres constantes y anota que otras personas cuentan lo mismo; otra, de mayo de 2022, habla de caídas de conexión en plena partida. En febrero de 2025, alguien confiesa que se interesó solo por ver a Reimu y Marisa empuñando armas, y aun así marcó que no lo recomienda, no por la pareja, sino por el motor gráfico elegido para construir el juego.
La secuela que devuelve el pedido de más gente a la que acertar
Casi cuatro años después del lanzamiento, según el relato del propio estudio, Brogrammist volvió a publicar sobre el juego en julio de 2026 para contar que seguir la repercusión en las reseñas de Steam fue divertido, y que la petición más común de quien escribía era una versión más grande, con más personajes y más contenido. La respuesta llegó en el mismo post: una secuela bautizada como Touhou Crisis R está en desarrollo, con la promesa de más personajes, más contenido e incluso un modo de escritura; una petición que hace eco de lo que fans como la voz de noviembre de 2022 esperaban ver: más gente a la que acertar.
En las semanas siguientes al lanzamiento, en 2022, el propio estudio publicó ajustes de equilibrio —recorte en la munición de la Reimungton, refuerzo del M4G1-C— respondiendo a lo que veía en los foros y en los comentarios de la tienda. Es el mismo estudio que, casi cuatro años después, promete volver con un proyecto más grande.
Para quién sirve la caja de armas del templo
Sirve para quien echa de menos las recreativas de tiro y no le importa resolverlo todo en solitario, con ratón o con una pistola óptica de verdad: dos personajes, dos armas y un jefe reaprovechado en varios niveles de dificultad, del fácil al lunático, dan materia suficiente para una sesión corta.
No sirve para quien acepta la invitación pensando en enfrentarse a alguien del otro lado, en el modo JcJ: las reseñas muestran a gente sola en ese modo, compitiendo contra un fantasma que solo asoma en el marcador final. Tampoco es para quien se incomoda con las caídas de conexión y los cierres que los jugadores señalan en años distintos, ni para quien espera tener más de un jefe por delante. Es un juego pensado para dos, y el camino más común que describe quien lo jugó acaba en soledad, disparando contra un rival que nunca llega a aparecer.