La nave de The Orville, recreada sala por sala: vacía para quien sube solo
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
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La disponibilidad puede variar según la región.
Un estudio diminuto sigue puliendo cubierta a cubierta su réplica de la serie, y quienes la recomiendan de verdad casi siempre subieron a bordo acompañados.
Una réplica obsesiva, cubierta por cubierta
En el timón del puente de mando se puede intentar repetir un gesto muy concreto de la serie: abrazar al burro. Es un chiste interno que solo funciona para quien vio el episodio del que salió, y es justo la clase de detalle que Messy Desk Interactive, el estudio responsable del proyecto, repartió por cada cubierta de la USS Orville. El comedor asoma por el mismo cristal al astillero de la Unión Planetaria en órbita terrestre que aparece en pantalla; los aposentos de Bortus y Clyden se pueden desordenar o recoger según le apetezca a quien entra; y en algún rincón hay un programa que el propio juego se limita a describir como especial, sin decir dónde está: encontrarlo es cosa tuya.
Se puede explorar la nave en solitario, en primera o en tercera persona, o juntar a los amigos por chat de texto y de voz y repartirse los puestos: alguien al timón, alguien manejando los sintetizadores de materia para crear objetos, colocarlos y decorar sus propios aposentos, alguien cogiendo una lanzadera para dar una vuelta por el astillero. Se puede ir al simulador a jugar a los bolos, cambiar el modo de alerta de la nave y ver cómo reacciona el entorno entero —hay un modo dedicado solo a celebrar como un moclano— o salir al Sector Desconocido a enfrentarse a las naves kaylon. Por debajo de todo suena una banda sonora original firmada por Patrick Phillips, con temas que hacen eco a los de la serie.
Steam clasifica el título entre casual, simulación y acceso anticipado, y funciona en Windows y en Mac. Salió el 23 de julio de 2019, publicado por la propia Messy Desk Interactive, cuya web es, sin disimulo ninguno, orvillefangame.co.uk. El nombre lo dice todo: esto es trabajo de fans, hecho por gente que quería pasear dentro de una nave que solo existía en la pantalla.
Todavía con el motor abierto, mucho después del estreno
El muro de actualizaciones del estudio es un parche detrás de otro, una sucesión de arreglos menores y ajustes finos que se repite año tras año. El último registrado, del 11 de septiembre de 2026, resuelve cosas diminutas y reveladoras a la vez: sillas que seguían marcadas como ocupadas cuando quien estaba sentado en ellas se caía de la partida multijugador, o músicas que ignoraban el control de volumen en las pantallas de personalización de aposentos. Es la clase de apaño que solo se hace en un juego que alguien todavía prueba de verdad.
El salto más visible llegó el 20 de noviembre de 2025, cuando el estudio tendió los cables entre la Cartografía Estelar y el timón. A partir de ahí se podía salir del catálogo inicial de escenarios y explorar la galaxia de verdad: sensores de largo alcance para reconocer el vecindario, nuevos tipos de estrella y de planeta, una nueva localización de supernova, planetas dentro de la zona habitable de su propia estrella. Un juego que en 2019 entregaba una nave para visitar ganó, años después, un motivo para salir de ella.
La actualización del 15 de marzo de 2026 sumó el español como idioma nuevo, traducido por completo, y el chino simplificado, todavía parcial; no así el portugués, que es el idioma en el que escribió buena parte de quienes elogian el juego en este dossier. Y no toda novedad llega a todo el mundo a la vez: el arreglo de septiembre de 2026 valió solo para Windows, porque la producción de la versión para Mac ya estaba volcada en la actualización siguiente.
Quien ya vio la serie reconoce cada rincón
En las reseñas dejadas en la propia página de Steam, el elogio que más se repite no habla de lo que el juego hace, sino de lo que el juego recuerda. Quien volvió a escribir sobre el proyecto el 25 de junio de 2023, sin una sola hora registrada en la cuenta, habla de la nostalgia de la serie y de la promesa de juntar una tripulación de verdad en multijugador, pero advierte que, de lo que probó, solo el puesto de piloto responde; el resto del puente sigue esperando a que sigas probando. Otro jugador, con dos horas de juego el 30 de agosto de 2024, confía en que el proyecto se gane un futuro por su cuenta, lejos de la sombra de la serie que lo inspiró.
Quien acumula más horas de pantalla suele resumir el mérito en una frase: lo que impresiona es la habilidad técnica del equipo pequeño, no el juego en sí. Así lo escribió, el 13 de agosto de 2022, alguien que ya llevaba tres horas registradas. Y quien entró en noviembre de 2020, con una hora de juego, es directo sobre el público: sin conocer la serie no hay mucho aquí; conociéndola, uno se divierte un rato.
La reseña más reciente del lado favorable, del 19 de septiembre de 2026, es también la más matizada: quien la firma se declara fan de la serie y reconoce el nivel de detalle de la réplica, pero apunta que el motor gráfico empleado no aguanta tanta cosa reconstruida: el rendimiento y la calidad de imagen oscilan, y asoman algunos defectos. Aun así recomienda al menos media hora de visita a quien disfrute de la serie, y lamenta, aparte, que otro proyecto de los mismos desarrolladores se cerrara por una decisión de fuera, de los estudios de Hollywood. Unos días atrás, el 16 de septiembre de 2026, otro jugador no logró siquiera usar el ascensor, y lo recomendó igualmente: el mérito, decía, no está en la técnica, sino en la tozudez de un grupo pequeño por mantener en pie un proyecto hecho por fans y para fans.
Nave de guerra en el tráiler, cubiertas de casa vacía
La crítica más dura registrada en el dossier es también la más reciente: el 26 de septiembre de 2026, sin una hora contabilizada, un jugador resume la experiencia como algo que prácticamente no funciona: se cuelga, se atasca todo el rato, no hay mapa con el que orientarse y la poca física que existe está mal hecha.
Una reseña más larga, del 13 de septiembre de 2026, firmada por alguien que ya llevaba tres horas de juego, ayuda a explicar el choque: el vídeo promocional prometía naves kaylon y otros personajes en movimiento, y lo que hay en la práctica es animación, nada que se pilote ni contra lo que se pelee de verdad. La nave en sí acaba siendo una segunda decepción: ni un enemigo, ningún guion de misión, mapas pequeños en los que no hay mucho que hacer, cada puerta y cada acción atadas a una secuencia fija y predefinida. Andar por ella es como perderse en un laberinto silencioso, sin un solo cartel que indique por dónde seguir. La conclusión es concreta: sirve para fans de la serie dispuestos a renunciar a la estabilidad y a la optimización, porque esto es teatro improvisado entre amigos, no un juego de combate.
Sube acompañado o no abras la escotilla
Lo que separa a las reseñas más recientes del dossier no es que les guste o no la serie: es lo que cada uno esperaba encontrarse al subir a bordo. Si te vale con pasear en lugar de combatir, sales satisfecho aunque tropieces con un ascensor averiado. Si esperas el juego de acción que insinúa el vídeo promocional —naves kaylon, combate de verdad—, te encuentras justo lo que describía la crítica más dura: mapas pequeños, ningún enemigo, un guion fijo que repite los mismos gestos.
La vara de medir real no es el cariño por la serie: es subir solo o acompañado. La reseña que más valora el proyecto habla de juntar gente para repartir los puestos del puente, aun avisando de que, por el momento, solo el piloto responde de verdad al mando. En solitario, incluso con el timón libre y el burro esperando su abrazo, lo que se pilota es un museo vacío.