Popgoes Arcade: el spin-off de un fan que Scott Cawthon hizo oficial
Ya no se está regalando · volvió a costar 4,99 US$
Ver en la tienda ↗Esta página queda como registro de lo que ya se regaló.
La disponibilidad puede variar según la región.
Un RPG retro que cambia la pizzería por el bosque y exige paciencia con su propio ritmo antes de entregar lo demás.
De la pizzería al bosque corrompido
Scott Cawthon firma la producción de Popgoes Arcade sin haber escrito una línea de la aventura: el juego lo hizo un fan, Kane Carter, dentro del programa con el que la saga abre hueco a proyectos ajenos, la Fazbear Fanverse Initiative. El resultado te saca de la pizzería que definió la franquicia y te suelta en un bosque corrompido, a la caza de animales hostiles, objetos y habilidades; la misión, como la resume la propia tienda, es salvar el mundo dos veces. Aparecen caras conocidas, como la gallina Chica y el pirata Foxy, pero comparten espacio con gente nueva, como la comadreja Popgoes y la rata Manora.
La campaña que abre la aventura, 'El Bosque Muerto', existía por su cuenta desde 2020; la versión de Steam llega con una secuela inédita, 'Popgoes y el Maquinista', que solo se desbloquea al terminar la primera. En 2025, el propio juego pasó por una reforma bautizada Fighting Chance que rediseñó parte de las mecánicas y del arte e introdujo los regalos de batalla, modificadores aleatorios que revuelven cada combate. El aspecto es el píxel de los minijuegos con los que la saga cuenta su propia historia; aquí, ese estilo es el juego entero.
Un plazo de un año cumplido en el aniversario exacto
En junio de 2024, Kane Carter publicó un vídeo de quince minutos en el que revelaba por completo la actualización que preparaba. Cumplió el plazo que se había fijado a sí mismo: el paquete salió exactamente un año después, en el noveno aniversario de la saga Popgoes. Luego vinieron meses de ajuste fino: el apaño de un logro que no se desbloqueaba, una ronda de arreglos bautizada WRAPPED UP! y, más recientemente, una actualización que todavía toca el equilibrio del juego.
Entras en un juego que sigue recibiendo atención: en medio de ese calendario de mantenimiento, el universo Popgoes se hizo incluso con una aplicación propia para el móvil, myPOPGOES, señal de que Kane Carter, que firma sus comunicados solo como 'Kane', sigue tratando este RPG como un proyecto vivo y no como un lanzamiento cerrado.
Los que volvieron años después para cerrar los dos finales
Quien escribe sobre Popgoes Arcade insiste en el mismo giro: el envoltorio es de arcade tierno, pero debajo vive la incomodidad de siempre de la saga, y es ese choque lo que engancha. Un jugador que se pasó la aventura con todo completado, con 28 horas registradas a 23 de septiembre, describe la mezcla como un cruce entre el humor bobo del principio y momentos de estrategia de verdad, y señala los secretos repartidos por el mapa como lo que más mereció la pena buscar. Otro, con 35 horas acumuladas a 5 de septiembre, llama al juego un hallazgo raro y lo recomienda a quien le guste la aventura retro que esconde un misterio por descifrar.
También hay quien lo tuvo guardado años: un jugador retomó la campaña el 31 de agosto, después de haberla dejado de lado poco tras el lanzamiento original, y cerró los dos finales tras todo ese tiempo detenido; el resultado, dice, es un anticipo del próximo capítulo de la saga, al que ya llama por el nombre que circula entre los fans. La reserva que a este grupo más entregado se le escapa entre los elogios es siempre la misma, y también te sirve a ti si entras: cuidado en los combates y la costumbre de guardar a menudo, porque un mal encuentro puede salir caro.
El mismo paso lento, visto por quien lo dejó
En Steam, donde se vende el juego, la aprobación es amplia y las voces en contra son pocas, pero se repiten en el mismo punto. El reproche que más vuelve no va de lo que el juego es, va de su velocidad. Un jugador que abandonó la aventura en apenas 1 hora, el 29 de agosto, detalla el obstáculo: el personaje anda demasiado despacio, los encuentros aleatorios cortan la exploración cada pocos pasos y juntar dinero para plantar cara a los jefes se vuelve obligación y no elección; los combates en sí, resume, suman poco: bloquear y pulsar el mismo botón sin parar. Un jugador francés, con 18 horas en el reloj a 8 de septiembre, llega a la misma queja de ritmo por otro camino: tuvo que mantener el juego a doble velocidad de principio a fin, y completa la lista de peros con los gráficos, señalados como el punto flojo junto a una banda sonora que elogia.
También hay quien se queja de algo que está fuera de la jugabilidad. Un jugador ruso, que escribe el 7 de septiembre, lamenta la falta de un idioma local: cada pista y cada nombre de mecánica hay que traducirlos al momento, algo que pesa aún más a quien ya se pasa el día leyendo textos densos. Y un jugador que esperaba el sobresalto característico de la franquicia principal, y cayó en cambio en un RPG en píxeles, resume su decepción comparando el resultado con un proyecto amateur sin acabar, justo lo contrario de lo que suele describir quien sale queriendo el juego. Es el mismo obstáculo que los propios fans citan de pasada, solo que aquí no se le perdona: separa a quien atraviesa la lentitud inicial de quien cierra el juego en la primera hora, y es en ese primer tramo donde vas a decidir de qué lado quedas.
Andar despacio para que aparezca el bosque
Popgoes Arcade cobra paciencia antes de cobrar cualquier otra cosa. El mismo paso lento que hace que un jugador active la doble velocidad es el que hace que otro cierre el juego en la primera hora; y, poniendo uno al lado de otro lo que escriben los jugadores, la línea entre los dos grupos es siempre esa, no el gusto por la franquicia ni por el género. Quien atraviesa ese roce llega a lo demás: dos campañas, finales escondidos, secretos que premian a quien vuelve años después de haberlo dejado y ese tipo de broma incómoda que es marca de la saga desde hace mucho.
No es el juego para quien busca el susto inmediato de la franquicia principal, ni para quien ya desconfía de un RPG con combate simple. Si aceptas andar despacio para que aparezca el bosque, lo demás llega; y, una vez dentro, no se suelta fácil.