En Money Maker, S-E-C 400 te da dos horas para hacerte rico — o la salida se cierra para siempre
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
Reclamar en Steam ↗El canje es en tu cuenta de la tienda; Clairo no lo reclama por ti.
La disponibilidad puede variar según la región.
Quienes llegan al final elogian la carrera por el dinero virtual, pero lanzan una advertencia: el tramo decisivo cambia la calculadora por reflejos de plataformas, sin un solo punto de guardado.
Un administrador, un reloj y una salida que puede no volver a abrirse
Despiertas dentro de una simulación sin recordar cómo llegaste allí. Quien te recibe es S-E-C 400, el administrador del lugar, y te plantea el trato: quedan dos horas para cumplir la misión y, pasado ese límite, la salida se cierra para siempre. La tarea es fácil de enunciar y dura de cumplir: acumular todo el Karn que puedas, la moneda del juego, porque cuanto más Karn tengas, mayores serán tus posibilidades de escapar con vida.
El camino para lograrlo pasa por comprar negocios, inmuebles y mejoras entre las más de 150 opciones disponibles, repartidas por zonas enormes que se extienden a lo largo de varias dimensiones. Atraviesas ese territorio en solitario, buscas objetos escondidos, resuelves desafíos y minijuegos, e intentas llamar la atención del próximo participante que pase por ese mismo mundo. El progreso se guarda de forma automática y hay 15 logros que perseguir mientras la banda sonora cambia de estilo para seguir el ritmo.
Un desarrollador de terror que probó otra cosa, y no cuajó
Detrás de Money Maker está Stanislaw Truchowski, un desarrollador que había dedicado al terror todos sus juegos anteriores. En el lanzamiento, el 23 de noviembre de 2018, ya avisaba de que la pausa en el género era deliberada: un paréntesis para probar otra cosa, con la vuelta al terror ya en preparación. El aire de vigilancia del administrador S-E-C 400 es el resto más visible de ese pasado: lo demás es gestión y recolección, no supervivencia de terror.
La apuesta no salió como se esperaba. En marzo de 2020, el propio estudio reconoció en un comunicado que la falta de público y de difusión no compensaba el tiempo invertido en el proyecto, y la salida que encontró fue dejar de cobrar por el juego, para que al menos más gente llegara a probarlo.
La calculadora convence; la fase de plataformas, no
A quien le dedicó tres horas en diciembre de 2022, el juego lo atrapó aunque no consiguiera terminarlo: es de esas experiencias que premian a quien disfruta acumulando negocios y viendo subir la cifra de Karn, averiguando qué comprar después.
Quien volvió en julio de 2026, tras dos horas de partida, coincide en lo esencial: es un juego de gestión de tiempo y recursos que engancha rápido. El problema aparece solo al final: para cerrar la misión hay que superar además tramos de plataformas en primera persona, sin ningún punto de guardado por medio. Quien ha pasado por ahí se queja de que ese tramo no tiene nada que ver con el resto del juego y se convierte en el mayor obstáculo de la experiencia; la sugerencia de quienes llegaron tan lejos es tomar la caja fuerte llena de Karn como final y dejar de lado la etapa de plataformas. Los dos relatos apuntan al mismo sitio: el juego que te atrapa con el dinero te entrega, al final, una prueba de reflejos que nadie le pidió.
Para quien disfruta viendo números subir, no saltos sin red
Le sirve a quien le gusta ver crecer un marcador de moneda virtual y no siente necesidad de cerrar la pantalla en cuanto ha entendido la mecánica: explorar las zonas, agotar las más de 150 compras y reunir logros es el plato principal. No le sirve a quien juega por puro reflejo: ese mismo tramo final que frustró a quienes ya lo terminaron es el motivo más fuerte para no insistir con el juego completo; mejor parar cuando el extracto de Karn esté lleno y dejar el salto en primera persona para otro juego.