Kilroy Was Here: solo para siempre, con una piedra por brújula
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
Reclamar en Steam ↗El canje es en tu cuenta de la tienda; Clairo no lo reclama por ti.
La disponibilidad puede variar según la región.
Corto, lleno de fallos y sin un final cerrado; aun así, quien llega al término suele volver para recomendarlo.
Una piedra con una frase grabada es toda la pista que tienes
Lo único que tiene sentido, en el lugar donde estás atrapado, es una piedra con un dibujo tosco y una frase grabada: 'Kilroy Was Here'. Alrededor no hay nada que se explique: solo la sensación de estar solo para siempre, lejos de casa, con cada decisión que tomaste, que vas a tomar o que podrías haber tomado dando vueltas en la cabeza.
Es una ficción interactiva: atraviesas siete escenarios muy distintos entre sí y cada uno esconde un punto de interacción que ayuda a entender dónde has caído y cómo volver. Los comandos son simples a propósito: el juego quiere que te detengas a fijarte en los detalles, no que memorices combinaciones de botones. Termina quien insiste, y hay un logro de Steam que lo demuestra. Lo firma 4A50 Studios, sola en la producción y en la distribución; salió el 31 de enero de 2022 y funciona solo en Windows.
El misterio es la promesa. La duda es cuánto de él sobrevive al contacto con el juego terminado, y eso es lo que divide a quienes lo han jugado.
Quien lo recomienda también enumera lo que no funciona
Un jugador cerró el juego con una hora en el contador, en junio de 2023, y escribió la lista de problemas más completa que hay entre los relatos favorables: un pitido agudo al principio, tramos sin sonido alguno, fallos visuales, agujeros en el escenario que te expulsan del mapa y obligan a empezar de cero, voces robóticas difíciles de entender, sin subtítulos, sin menú de opciones, sin un final de verdad. La experiencia completa, según ese relato, cabe cerca de quince minutos. Aun así lo recomendó, y resumió el criterio en una frase que sirve de advertencia: es para quien disfruta de los juegos raros y absurdos, no para quien busca otra cosa.
Otro caso es más dramático. En mayo de 2022, sin llegar a completar la primera hora, alguien escribió que quizá fuera el peor juego que había jugado, y aun así casi le gustó: comparó la sensación con alucinaciones incomprensibles, de las que la mente produciría en el instante en que todo se apaga definitivamente. Se quejó del desenfoque de movimiento, de una escena de apertura que le dejó el oído zumbando, de quedarse atascado dentro del suelo una y otra vez o encajado en el marco de una ventana por lo poco que salta el personaje. Al final volvió sobre su propio texto, cambió de idea y convirtió la condena en una recomendación, reclasificando por su cuenta el género del juego como terror.
Hay quien describe la experiencia en términos más sencillos: solo, perdido, con una pintada en la pared como única pista; una opción mejor para quien busca ambiente y exploración que para quien quiere otra cosa, según un relato de marzo de 2025, con una hora de juego en el contador. Y hay quien lo recomienda riéndose de su propia vida, en un comentario de marzo de 2023 que tampoco pasó de una hora y que elogia el juego igualmente.
Nadie que lo recomiende finge que el camino esté limpio. Los mismos cuelgues, los mismos agujeros en el suelo y el mismo silencio sin explicación aparecen tanto en los relatos que aprueban como en los de quienes lo abandonaron: cambia solo la paciencia que trajo cada lado.
Cuando quedarse colgado deja de ser misterio y pasa a ser defecto
Para quien no lo recomienda, la curiosidad nunca arranca. Un relato de julio de 2022, sin completar la primera hora, resume el problema en seco: ningún final, ninguna historia de verdad, el juego entero cabiendo en tres minutos y cuelgues en casi cualquier rincón, sin llegar a entender, al cerrarlo, qué quería decir todo aquello.
Otro jugador, en abril de 2022, con una hora justa en el contador, fue más duro con el texto del juego: llamó a la escritura plana y mal acabada, de las que parecen hechas sin ningún cuidado, y se quejó de quedarse quieto, sin hacer nada, casi una hora entera solo para desbloquear el logro final.
Un relato más, de febrero de 2023, también con una hora completada, resume el consejo en un solo gesto: coge los logros y márchate, porque allí no queda nada más que retenga a nadie.
La misma brevedad que un fan midió en quince minutos, el jugador más severo la midió en tres: da igual quién tenga razón, es el tiempo que tendrías para decidir si el misterio compensa el resto.
Es para quien disfruta de estar atrapado, no para quien quiere que lo lleven de la mano
Kilroy Was Here no es un juego para quien busca claridad. Es un juego para quien disfruta de la sensación de estar perdido de verdad, sin subtítulos, sin menú de opciones, sin nadie que explique qué quiere decir la piedra grabada, y sin que le importe volver a empezar cuando un fallo lo saca del mapa otra vez. Si una pintada en la pared, un escenario mudo y un final abierto suenan a invitación, eres el público indicado.
Quien quiere una historia con principio, desarrollo y desenlace, quien necesita subtítulos para seguir el audio o quien se irrita al perder el progreso por un error del propio juego no va a terminar satisfecho: abandonará en el mismo agujero del suelo que ya se ha tragado a otros. Entre la piedra con la frase grabada y el resto del juego que la rodea, es la piedra lo que queda. El resto, cada uno decide por su cuenta si lo atraviesa de nuevo.