Bajo cada máscara del baile se esconde un desastre distinto
Sin plazo: sigue en el catálogo hasta que la tienda lo retire.
Reclamar en Steam ↗El canje es en tu cuenta de la tienda; Clairo no lo reclama por ti.
La disponibilidad puede variar según la región.
Lo firmaron solo dos personas y nunca se tradujo; aun así, el juego se ganó el elogio de quienes se quedaron.
Cuatro historias atadas por un tren y un baile
Carlo espera a su amante clandestino en una habitación de hotel en Roma, mientras la sombra del fascismo crece al otro lado de la puerta. En el vagón contiguo, una viuda ignora las cartas de los pretendientes que rondan su fortuna: lo único que quiere es el frasco de láudano del armario. Más adelante, un médico al que sus colegas han humillado abre un ritual que promete darle la vuelta a la partida contra sus verdugos, siempre que tenga estómago para enfrentarse a lo que asome del otro lado del umbral. Y está Laylah, harta de la rutina y dispuesta a desobedecer a sus poderosos patrones por una noche distinta. Uno entra en esa fiesta sin saber cuál es su máscara y descubre que allí todos esconden algo peor que la vanidad.
If On A Winter's Night, subtitulado Four Travelers, ata esas cuatro historias dentro del mismo baile de máscaras, a bordo de un tren a finales de los años veinte. La aventura sigue el formato de apuntar y hacer clic, pero usa el terror como condimento y no como motor: la tensión nace menos del sobresalto repentino que del clima — luces bajas, silencios largos, un secreto que cada personaje carga a solas. Detrás de la pantalla hay solo dos personas: Laura Hunt firma el código, el texto, la música y el sonido; Thomas Möhring firma el arte, las animaciones y las escenas cinemáticas. La producción salió el 21 de septiembre de 2021 para Windows y Linux.
Durante bastante tiempo el juego ni siquiera guardaba la partida en la nube: el equipo añadió la función cuando vio que había gente jugando en Steam Deck, lo que recuerda que la aventura cabe en una sola sentada, o quizá en dos.
Después del tren, el dúo cambia de ciudad y de maldición
Dead Idle Games no se detuvo al bajar del tren. La tienda ya tiene página abierta para el próximo trabajo del dúo, The Many Sins of House Ocampo, un misterio de apuntar y hacer clic ambientado en el Buenos Aires de 1977: Lucía descubre que es la última descendiente viva de los Ocampo, una familia de colonizadores argentinos perseguida por una maldición, y recurre a cartas, cintas, documentos y diarios para reconstruir el destino de cada pariente y llegar, al final, a su propio origen.
Si lo que gustó fue ver a un equipo pequeño resolver un misterio a base de carta y diario, conviene saberlo: es el mismo equipo pequeño que escribió los cuatro casos del tren, con el mismo apetito por casas llenas de secretos y por gente que no descansa en paz. Lo que cambia es la casa, que se levanta en Sudamérica y no a bordo de un vagón europeo.
Quien se queda recuerda la banda sonora y el clima, no el susto
En Steam, donde el juego mantiene su propia página, la respuesta de quien lo juega se inclina con fuerza hacia el lado positivo, y de ahí sale cada voz recogida en este texto. Quien lo puntúa alto casi nunca habla de miedo: habla de atmósfera. Una reseña en portugués, con 10 horas jugadas y fechada el 24 de septiembre, describe una propuesta compacta y de autor, más interesada en componer ambiente y personaje que en asustar en cada esquina. El efecto se reconoce incluso sin entender todos los diálogos: la banda sonora sostiene la escena cuando el texto se escapa. Fue lo que le pasó a un jugador chino que se detuvo en 1 hora, abandonó la versión en inglés por cansancio con el idioma y se quedó por la música.
Al otro lado de la vara de horas, quien termina cambia de tono. Una reseña francesa, tras 4 horas de juego, llama a la aventura una de sus favoritas en cualquier plataforma y ya espera el próximo lanzamiento del dúo; elogia la luz, el escenario y el cuidado visual. En inglés, otra persona resume el conjunto como un mosaico de amor, dolor y duelo montado como un rompecabezas elegante. Pero el elogio trae una salvedad que se repite menos: una reseña publicada el 28 de septiembre confiesa haberse perdido en una sala, buscando pistas a base de prueba y error; la paciencia solo se recompensa más tarde.
El texto es toda la apuesta, y ahí es donde se cae
La crítica más dura ni siquiera llega a juzgar el juego: juzga la barrera de la entrada. Una reseña brasileña, con cero horas registradas, cuenta que su autor lo dejó sin llegar a jugarlo de verdad: el juego nunca tuvo subtítulos en portugués, y leer mucho en una lengua que no es la propia cansa, aunque el vocabulario no sea el problema.
Uno entra buscando un misterio y puede terminar rebuscando un objeto diminuto en una sala oscura sin pista de dónde mirar. Es lo que relatan dos reseñas en turco, una con 4 horas y otra con 2, que además ven una conexión floja entre los cuatro casos y un apartado visual que ofrece poco.
Un jugador en inglés, con 1 hora invertida, resume la molestia sin rodeos: para él aquello no llega a ser un juego, sino una historia con botones de interacción pegados encima que, además, convence poco. Lo que comparten las cuatro quejas es justo lo que celebran los fans: aquí todo depende del texto; cuando el texto no llega, por falta de traducción o por falta de convicción, debajo no queda juego.
La vara que decide es el idioma, no el género
Lo que decide no es el género: es el idioma. Si el inglés cansa a la segunda pantalla de diálogo, la frustración que registró la reseña brasileña se repite para cualquiera, porque el juego nunca tuvo versión en portugués. Quien lee sin esfuerzo, en cambio, entra en un baile de cuatro tragedias pequeñas que caben en una noche y tardan en salir de la cabeza.
Quita el texto y debajo no queda juego: esa es la apuesta, entera, que acepta quien entra. Quien busca mecánica — rompecabezas calibrado, gráficos nítidos, un desafío que se resuelve sin búsquedas externas — saldrá como salieron los dos jugadores turcos: rebuscando un objeto pequeño en una sala oscura y sin disfrutar nada del proceso.