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GogMagog: un mesías cibernético que se queda clavado en plena embestida

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Entre cartas de poder y un tiempo de recuperación que te deja plantado justo cuando llega la avalancha de herejes, el estudio prometió escuchar a los jugadores, y la queja no ha cambiado de canal.

Un mesías cibernético contra la avalancha del fin del mundo

El mundo está en su último minuto y alguien ha enviado a un mesías cibernético a dictar la sentencia final a los pecadores. En GogMagog atraviesas esa escena con solo 2 cartas en la mano en cada momento —nunca más, nunca menos— y cada una decide si la fila de herejes y demonios que avanza por la pantalla acaba en masacre o en funeral: el tuyo.

El juego cruza el exterminio masivo de enemigos con la construcción de un mazo: en cada partida llegan cartas nuevas, mejoras y artefactos que encajan entre sí y hacen crecer al personaje como una bola de nieve, de combatiente solitario a una especie de tanque de castigo sagrado rodeado de siervos. Elegir qué carta usar pesa —una sirve para el daño, otra para abrir espacio— y cada golpe consume una reserva que se agota rápido: gastarla mal, en el momento equivocado, acaba con la partida. Morir no cierra el juego, lo reinicia: un nuevo reparto de cartas, un nuevo artefacto, una partida distinta.

No hay descanso. A medida que avanza el reloj del fin del mundo, oleadas mayores y más variadas de herejes y demonios se adueñan de la pantalla, y la dificultad sube al mismo ritmo que la historia bíblica que da nombre al juego. La ambición es llegar a ser ese tanque sagrado; lo que bloquea ese camino, según quienes lo han jugado, es quedarse quieto justo en el instante en que más falta hace moverse.

De la demo al lanzamiento: la promesa de escuchar a quien jugó

Antes de ser un juego completo, GogMagog fue una demo. Así salió el 29/08/2022, de la mano de Single A Games, que pidió abiertamente que quien jugara volviera con opiniones al Discord del estudio. La respuesta se convirtió en ajustes: el 03/09/2022 el estudio anunció que los enemigos que disparan a distancia pasarían a aparecer en intervalos más amplios, que una de las cartas —la que recompensa a quien usa un poco de todo— vería duplicado su bonus de daño y que las pantallas de interfaz serían más rápidas y más claras. El aviso traía incluso un consejo directo: si esquivas en el momento justo, ganas un instante de invencibilidad, y merece la pena usarlo.

El 11/01/2023 llegó el anuncio del lanzamiento. El juego dejaría la fase de demostración el 31 de enero de 2023, y el mensaje daba las gracias a los jugadores, diciendo que sus reacciones ayudaron a decidir el rumbo de la versión final. Esa es la promesa que ata la demo al lanzamiento: escuchar a quien juega y cambiar el juego a partir de ahí. Solo que el ritmo de enemigos que la actualización del 03/09/2022 intentó ajustar es justo lo que volvería a salir a la superficie en las críticas cuando el juego dejó atrás el papel de demostración.

El retroceso del golpe y la pregunta sin respuesta en el Discord

Quien llegó en la semana de lanzamiento se dio de bruces con el mismo obstáculo, contado de formas distintas. Una reseña en chino, de alguien con una hora jugada el 31/01/2023, reconoce la idea que hay detrás del juego —cruzar un mazo de cartas con el exterminio masivo tiene algo propio—, pero describe la versión de aquel momento como impracticable: pocas armas, casi ninguna combinación entre ellas y, en pocos minutos, una pantalla demasiado llena para sostenerla. Es el tipo de traba que se nota en cuanto sueltas la primera carta ofensiva cerca de un grupo: el golpe sale, pero durante un instante ya no te mueves; el tiempo de preparación y de recuperación de cada ataque deja al personaje plantado como un blanco, en un género cuya promesa suele ser adrenalina sin pensar. La propia reseña dice que, si arreglan el juego, quien la firma volverá a probar la versión final.

La queja se repite desde otros ángulos. Una reseña en inglés del 25/02/2023, escrita por alguien que ni llegó a la primera hora de juego, describe un personaje lento rodeado de enemigos más rápidos, sin más recurso que un deslizamiento protegido por un instante de invencibilidad, porque el resto del mapa hace daño por contacto o dispara a distancia. Otra, del 06/02/2023, compara el juego con un clon mal resuelto de un superviviente de hordas más famoso y pide que el sistema de reserva limitada para lanzar cartas desaparezca del juego. Una tercera, en chino, del 02/02/2023, se queja de que ni siquiera da tiempo a recoger la experiencia de los enemigos muertos: esquivar ya se lleva al jugador entero.

La queja más tardía es del 31/08/2024, más de un año después del lanzamiento: esa persona cuenta que preguntó, por el mismo Discord al que el estudio remitió a los jugadores de cara al lanzamiento, si el juego tendría traducción al turco, y que nunca recibió respuesta, ni a esa pregunta ni a ninguna otra. Para esa persona, después de unas horas queda poco: la sensación de estudio amateur, sin nadie al otro lado.

Para quien le sobre paciencia con su propia recuperación

Si te gusta montar una combinación de cartas y disfrutas calculando cuál usar y cuándo, GogMagog tiene suelo suficiente para sostenerte; si lo que quieres es encender el juego y barrer hordas en piloto automático, esa sensación —dicen quienes lo han jugado— aquí no aparece: la recuperación después de cada golpe exige atención todo el rato. Quien acepte esa fricción puede encontrar ahí el tanque de castigo sagrado que el propio juego promete construir poco a poco, partida tras partida. Quien no la acepte chocará contra el muro en el primer intento, igual que chocaron las personas que escribieron en la semana de lanzamiento; y, por lo que contó una de ellas más de un año después, seguirá esperando solo una respuesta del otro lado del Discord.

No es un juego para decidirse por el género ni por la ficha de la tienda: es para decidirse por lo que cuentan, con sus propias manos, las personas que ya han entrado en la arena. Si la traba del golpe molesta en los primeros minutos, no se irá después: fue la misma queja de quien llegó en la semana de lanzamiento y de quien volvió más de un año más tarde.