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GWENT: el pasatiempo de cartas de Geralt que se emancipó de The Witcher 3

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Quien amaba el pasatiempo de The Witcher 3 se topa aquí con un duelo más frío y más calculador, y los reproches más duros llegan de quienes adoraron el original.

Un duelo de cartas que nació dentro de otro juego

Geralt de Rivia jugaba a las cartas para despejar la cabeza entre contrato y contrato, dentro de The Witcher 3, y el pasatiempo creció tanto que se salió del juego original y se convirtió en un título aparte. Ese derivado es el que llega a la tienda: la aventura de Geralt se queda fuera y lo que resta es el duelo de cartas en estado puro, en partidas en línea de jugador contra jugador, con Geralt, Yennefer y otros nombres de la saga convertidos en piezas que se manejan, no en personajes que se viven.

El mazo se reparte en dos filas, cuerpo a cuerpo y a distancia, y una sola carta de héroe o de hechizo puede decidir una ronda por sí sola. La victoria exige dos rondas de tres, y la mano inicial de diez cartas ya es la primera decisión: ¿abres con la unidad más fuerte o te guardas la mejor pieza para el final? Tres modos se reparten este duelo —la partida rápida contra un amigo, la competición de temporada y el modo Arena, más experimental—, todo ello dentro de un sistema de progresión que va entregando cartas nuevas mientras juegas.

El juego vende además cartas y piezas de fabricación a quien quiera avanzar más rápido, y es esa venta, más que cualquier otra cosa, la que explica el descontento de las reseñas.

Nació dentro de otro juego, y el estudio ya anda en otro

CD Projekt Red lanzó GWENT como juego independiente el 19 de mayo de 2020, pero su origen viene de más atrás: el propio material del estudio cuenta que el juego empezó siendo el pasatiempo de cartas al que Geralt obliga a jugar a los demás dentro de The Witcher 3, y que tomó impulso suficiente para salir de allí y valerse solo.

El 17 de octubre de 2023, un aviso de actualización marcó el giro: a partir de aquel parche, los ajustes de fuerza de las cartas dejaban de ser una decisión exclusiva del estudio y pasaban, en parte, a tus propias manos, las de quien juega. El estudio soltó las riendas; más abajo se ve el peso que un jugador veterano ya le reclama por esa decisión.

La publicación más reciente en el muro del estudio, de octubre de 2026, deja ver adónde fue parte de ese equipo: el director de diseño de GWENT, Damien Monnier, firma ya un juego nuevo, de cartas y narrativa, ambientado en la Revolución Francesa, junto a otro estudio.

Los que ya no se levantan de la mesa

GWENT goza de buena fama entre quienes lo juegan, y alguien recién llegado, con 18 horas acumuladas, resume bien lo que primero salta a la vista: cada carta premium es una pequeña obra animada, y el tablero y la banda sonora sostienen el ambiente del universo de Geralt. Esa misma reseña asegura que el sistema es generoso con quien solo juega: cualquier carta se consigue jugando, sin pagar para competir.

Del lado de quienes ya viven dentro del juego, una persona con 1.327 horas gastadas en el contador llama a GWENT uno de los mejores juegos de cartas que ha jugado, y en el mismo aliento se despide de él. Para quien juega todo ese tiempo, el mismo sistema que devolvió a los jugadores el poder de ajustar la fuerza de las cartas es lo que más ha alargado la vida del juego, y también el motivo por el que, algún día, morirá.

A quien llegó por el Gwent de dentro de The Witcher 3 no siempre se le hace raro el cambio: dos reseñas en turco cuentan el mismo descubrimiento, el de ver que el juego de cartas tenía vida propia fuera de la aventura de Geralt y engancharse también a esta versión.

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El duelo que decepciona a quien vino por nostalgia

Quien volvió al juego tras años de pausa, con 7 horas desde el regreso, no reconoció su propio editor de mazos: intentó cambiar una colección y se topó con un error que le exigía duplicarla primero. Por incómoda que le resulte la versión actual, esa misma persona asegura que el Gwent de Witcher 3 sigue entre sus pasatiempos favoritos. Otra reseña, con solo 1 hora jugada, es más directa: no tiene nada que ver con la versión de Witcher 3, parece una mezcla extraña de juego nuevo con trozos del original, y quien la escribió no piensa volver.

La queja que más se repite es la del dinero: quien jugó 5 horas lo resume diciendo que, sin compras o sin moler partida tras partida, cada duelo se te vuelve más y más difícil, y defiende que el juego debería vender solo cosméticos, nunca cartas ni piezas de fabricación. Otra persona desinstaló el juego de rabia tras apenas 2 horas, harta de que las transacciones dentro del juego aparezcan a cada paso y de enfrentarse a mazos mucho más fuertes que el suyo, sin nadie que la ayudara a aprender.

Un tercer grupo ni llega a discutir si merece el esfuerzo: a quienes intentaron jugar se les cae la conexión a cada rato y la partida no termina; ni 3 horas bastaron para cerrar una sola ronda. El hilo que une estas quejas no es el de un juego malo: es el de un juego distinto. Casi toda crítica dura nace de la comparación con el Gwent de dentro de Witcher 3, y no de lo que este intenta ser por su cuenta.

Quien se sienta a la mesa, y quien se va pronto

Quien disfruta de los juegos de cartas de estrategia, acepta estudiar un sistema seco y matemático y prefiere pagar con tiempo en vez de con dinero encuentra aquí una mesa que retiene a la gente cientos, incluso miles, de horas. Quien venía buscando el pasatiempo exacto que jugaba dentro de The Witcher 3 se marcha sin agotar la primera hora: este es otro juego, con otro ambiente, y las reseñas que más duelen vienen precisamente de quienes amaban el original. Para quien no tenga paciencia con ninguno de los dos lados de esa cuenta, la regla es simple: aquí competir siempre te cuesta algo; si no es dinero, es tiempo, y rara vez ninguno de los dos.